Compartir en redes:

El Encuentro Diocesano de Laicos, celebrado el 19 de octubre, en el edificio de Cáritas Diocesana de Plasencia, para preparar el Congreso de Laicos de Madrid, congregó a un total de 180 participantes de toda la diócesis, representando a Movimientos de Acción Católica, grupos y asociaciones eclesiales y parroquias, entre otros. Tras la acogida y la entrega de materiales, comenzó el encuentro con la oración dirigida por Pastoral Familiar, a través de los Equipos de Nuestra Señora. Una vez concluida, tomó la palabra el Señor Obispo para dar la bienvenida a todos los asistentes y alentar la mañana de trabajo. D. José Luis destacó tanto la importancia del espíritu de conversión y de fraternidad para el buen desarrollo de este encuentro verdaderamente eclesial como la alegría, porque Cristo nos abraza cada día desde nuestro bautismo. Es Él quien nos convoca, preside y santifica mediante la fe y los sacramentos. Y concluyó diciendo que el pertenecer a la Iglesia es un regalo, por lo que hay que ser fieles. “Vamos a dejarnos llevar por el Espíritu con humildad diligente”. D. Felipe García, Delegado de Apostolado Seglar, explicó el proceso de la preparación y desarrollo del Congreso de Laicos de Madrid. Dijo que la convocatoria, que la Iglesia española hace, es un encuentro para que los laicos sean protagonistas. Bajo el lema “Pueblo de Dios en salida”, está el objetivo principal del Congreso: “impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena”. Señaló también las claves de fondo: “escuchar al laicado, vivir la sinodalidad, ejercitar el discernimiento, promover una cultura de encuentro e impulsar un laicado en salida y alegre”.Estamos en el pre-congreso que se está celebrando en cada diócesis y que nosotros terminamos con este Encuentro Diocesano.

El Congreso Nacional se celebrará en Madrid, Palacio de Cristal en la Casa de Campo, del 14 al 16 de febrero, donde se compartirá lo reflexionado en las diócesis y donde se sacarán algunas líneas de acción para seguir trabajando en nuestras realidades concretas. Comienza así la etapa más importante el pos-congreso.

Se hicieron tres grupos que correspondían a los tres cuestionarios trabajados del “Ver, Juzgar y Actuar”. Se trataba de valorar las aportaciones recibidas, completarlas y concretar tres o cuatro aspectos a destacar. En el Plenario se compartió lo trabajado en los grupos. Todos coincidieron en afirmar que las aportaciones habían sido muy ricas y acertadas, que el trabajo había sido serio y reflexionado, que se habían dicho cosas positivas y negativas, que mostraban la riqueza y diversidad de nuestra Iglesia. Finalmente, se abrió un turno de palabra para que los asistentes pudieran aportar líneas y acciones concretas a realizar en nuestra Diócesis. Se destacó especialmente: partir de la realidad; la constitución de los Consejos Parroquiales y Arciprestales donde estén representados todos los grupos;  asegurar procesos de formación, compartiendo la riqueza de formación que existe en la Diócesis, tanto en los Movimientos de Acción Católica y otros grupos, como en la Escuela de Agentes de Pastoral: asegurar la formación sobre el “arte del acompañamiento”, al que nos invita el Papa Francisco: dar responsabilidades a los laicos en los niveles parroquiales y también diocesanos o ser creativos en la búsqueda de medios y caminos para llegar a los jóvenes, entre otras propuestas.

Felipe agradeció el trabajo realizado y la profundidad en las aportaciones y concluyó señalando los cuatro itinerarios en los que se iba a trabajar en el Congreso: El Primer anuncio, El Acompañamiento, Los Procesos Formativos y La Presencia en la Vida Pública. Monseñor Retana concluyó diciendo, entre otras cosas, que la riqueza de la actuación del Espíritu en la Iglesia, a través de los carismas que ha concedido, tiene que ser motivo de alegría y de esperanza en la caminar y en la vivencia de la comunión; que ser una Iglesia misionera no es fácil; que hay que buscar ese camino, poco a poco, partiendo del deseo de ser fieles a Cristo.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad