La diócesis de Segorbe-Castellón arranca el curso pastoral con un llamamiento a transformar la vida pública «desde dentro»

Por Esther


El pasado 19 de septiembre, D. Raúl Tinajero participó en la diócesis de Segorbe-Castellón con la ponencia «Pueblo de Dios que sale al encuentro: presentes en el mundo», centrada en la vocación y misión de los laicos y en la necesidad de una presencia cristiana comprometida en la sociedad.

Durante su intervención, Tinajero recordó que la misión de los cristianos en el mundo no nace simplemente de una tarea o de una estrategia pastoral, sino de su propia identidad bautismal y del encuentro personal con Jesucristo. En este sentido, invitó a no preguntarse únicamente dónde están los laicos dentro de la Iglesia, sino «dónde está la Iglesia a través de los laicos».
La ponencia puso también el acento en la necesidad de superar la separación entre la fe y la vida, estando presentes en las realidades concretas que afectan a las personas: la familia, el trabajo, la educación, la vivienda, la precariedad, la soledad, las migraciones, el futuro de los jóvenes o los nuevos desafíos de la cultura digital y la inteligencia artificial.

Tinajero destacó que esta presencia cristiana debe desarrollarse desde el diálogo, el testimonio y el servicio, y requiere laicos formados tanto en su fe y en la Doctrina Social de la Iglesia como en sus respectivos ámbitos profesionales. Asimismo, recordó que la misión no puede vivirse de forma individualista, porque «la misión nace de la comunión».
Como síntesis de su intervención propuso tres palabras: presencia, testimonio y servicio, concluyendo con una invitación: «No necesitamos ocupar el mundo, necesitamos amarlo. No necesitamos conquistar espacios, sino habitarlos evangélicamente».

Renovación espiritual y nuevo horizonte pastoral

Previamente a la conferencia, la jornada arrancó con una Eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis, Mons. Casimiro López Llorente. En sintonía con el lema del curso, “Unidos en Cristo, presentes en el mundo”, el prelado recordó que cualquier impulso misionero o social requiere de forma ineludible una renovación espiritual previa. Frente al cansancio o el desaliento de algunas comunidades, el obispo animó a los fieles a «alzar la mirada» y a vivir la fe «sin miedos y sin complejos» en los distintos ámbitos de la sociedad.

El encuentro concluyó con la presentación de la Programación Pastoral 2026-2027 a cargo del Vicario de Pastoral, Miguel Abril. Este nuevo itinerario, estructurado en torno a cinco signos simbólicos (la Luz, la Cruz, la Virgen Peregrina, el Muro digital y el Libro Diocesano), recorrerá los distintos arciprestazgos a partir de octubre. El proceso culminará en un gran Encuentro Extraordinario Diocesano en junio de 2027, consolidando el trabajo de los últimos cuatro años para hacer efectiva esa presencia pública de la Iglesia que ha protagonizado el inicio del curso.