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Este fin de semana la diócesis de Ávila  ha  celebrado el Congreso diocesano de Laicos, de cara a preparar el Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida”, que se celebrará los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020 en Madrid. El trabajo diocesano con los laicos tiene una especial importancia. Sumar las aportaciones que se puedan presentar desde las diócesis y movimientos va a ser vital para el desarrollo del Congreso. Los movimientos y asociaciones laicales han trabajado en las respuestas del documento-cuestionario que se envió previamente para poder realizar el “Instrumentum Laboris”, que será la base del congreso.

El Congreso comenzó con la oración dirigida por Mons. José María Gil Tamayo, que animó la vocación y misión como laicos: “no me da miedo que seamos menos, mayores, que vayan pocos a la Iglesia… Me da miedo que perdamos el ardor evangélico, la esperanza… Eso sí me da miedo“.

Por su parte, Carlos Martín, delegado de Apostolado Seglar,  explicó en qué consistía el encuentro, cómo serían los meses que faltan hasta el Congreso de febrero de 2020 y cuáles serían los pasos a seguir tras el mismo.

Posteriormente, Jorge Mongil, del equipo de Apostolado Seglar, realizó una síntesis de las aportaciones recibidas.

Tras la síntesis ha sido el turno de Dolores García Pi, presidenta del Foro de Laicos, que con un lenguaje sencillo y un audiovisual clarificador, desarrolló su ponencia, dejando muy claro a todos los congregados cuál es el objetivo del Congreso: Impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena.

En su desarrollo partió del Plan pastoral de la Conferencia Episcopal española para el periodo 2016-2020. En él afirman nuestros obispos: “Somos conscientes de que en España la Iglesia está también llamada por el Señor a una conversión misionera. Las circunstancias históricas que estamos viviendo han hecho más difícil y más necesaria la claridad y la firmeza de la fe personal, la vivencia comunitaria y sacramental de nuestras convicciones religiosas” (Plan Pastoral, 10). Y, en este sentido, nos invitan a los laicos a asumir el protagonismo que nos corresponde en este proceso de renovación en virtud del mismo bautismo.

Identidad y espiritualidad laical

El objetivo del Congreso es impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio, de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia la vida plena.

Asimismo, su programa presenta otras metas específicas para consolidar un laicado evangelizador: potenciar la caridad política como corazón de la identidad y espiritualidad laical, concienciar sobre la vocación bautismal del laicado para la misión, escuchar la llamada universal a la santidad; y contribuir de manera responsable en la transformación del mundo. Se trata, en definitiva, de transmitir una mirada de esperanza ante los desafíos que presentan las sociedades actuales, viviendo la fe cristiana con alegría y esperanza.

 

 

Diócesis de Ávila

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