LA FAMILIA Y LOS SIGNOS DE ESPERANZA
En el contexto del Jubileo de la Esperanza, unas 150 personas participaron en un el curso de formación para agentes de Pastoral de Familia y Vida, celebrado bajo el lema «La familia y los signos de esperanza» y organizado por la subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la Vida. La jornada se convirtió en un espacio de reflexión y fraternidad, donde se abordaron con profundidad los desafíos que enfrentan hoy muchas familias, así como los signos de esperanza que emergen incluso en las situaciones más adversas. El evento puso el foco en realidades especialmente significativas como la de las familias migrantes, las personas privadas de libertad, los mayores y los enfermos. A través de testimonios, talleres, momentos de oración y actividades grupales, los participantes pudieron compartir experiencias, fortalecer lazos comunitarios y renovar el compromiso con el acompañamiento y la solidaridad. El punto de partida de este curso fue la ponencia de D. José Mazuelos obispos de Canarias y presidente de la subcomisión para la Familia y la vida, con la presentación de la bula Spes Non Confundit, quien explicó con profundidad y claridad el contenido de la bula para el Jubileo de la Esperanza, ayudando a los asistentes a comprender el significado espiritual de este Año Santo y la llamada a ser testigos de esperanza en el mundo actual. Asimismo, contamos con la presencia de D. Antonio Prieto, obispo de Alcalá quien ofreció una enriquecedora presentación sobre el valor de la vida humana, resaltando la dignidad de toda persona desde su concepción hasta su fin natural, y el papel esencial de la familia como custodio de ese don. También pudimos contar con el valioso testimonio de la asociación mamas en acción, representantes de Caritas diocesana de Canarias, el director del servicio HIPRIFAM y el director del secretariado de Pastoral del Mayor de la diócesis de Getafe. Todos ellos dando luz sobre las distintas realidades sociales y mostrando su día a día en pro de los demás. «En este Año Jubilar, queremos mirar nuestras realidades con los ojos de la esperanza. Las familias, aun en medio de dificultades, siguen siendo fuente de vida, consuelo y renovación», destacó uno de los organizadores durante la clausura del encuentro. El encuentro, marcado por un ambiente de acogida y alegría, incluyó espacios de diálogo intergeneracional, animación para niños y momentos de silencio y oración, subrayando la dimensión espiritual de este año jubilar. La jornada concluyó con un llamado a vivir el Jubileo no como un acontecimiento puntual, sino como un camino continuo de fe, apertura y compromiso con los más vulnerables. Con este encuentro, la comunidad local se une así a las múltiples iniciativas que, en todo el mundo, celebran el Jubileo de la Esperanza, recordando que la familia sigue siendo un signo vivo del amor de Dios en el mundo.









