Comienzan los trabajos para el Congreso Nacional de Laicos en Granada

Los miembros del Consejo Pastoral, junto a Mons. Javier Martínez, compartieron el pasado día 15 un trabajo conjunto para iniciar la puesta en marcha y posterior trabajo del Congreso Nacional de Laicos, promovido por la Conferencia Episcopal Española, desde su Comisión de Apostolado Seglar, y que se llevará a cabo del 14 al 16 de febrero de 2020. Los preparativos de este Congreso de Laicos, que tiene como lema “Pueblo de Dios en salida”, se están llevando a cabo en las diócesis españolas. En su reunión con el Consejo Pastoral, órgano consultivo del Arzobispo sobre asuntos de interés para la Diócesis, Mons. Martínez habló de la teología del pueblo, a la que hace referencia el Papa Francisco, y subrayó la necesidad de tomar conciencia de lo que es un pueblo, y concretamente el Pueblo de Dios, que es Cuerpo de Cristo en medio del mundo, por lo tanto visible y responsable y protagonista de su propia historia. A lo largo de la jornada, los miembros del Consejo Pastoral presentaron propuestas para iniciar este Congreso e implantarlo en la Diócesis, de tal forma que el mensaje salvífico de Cristo Salvador del mundo llegue a todo el mundo. Asimismo, en esta primera reunión se distribuyeron entre los miembros del Consejo el cuestionario para la preparación del Congreso, con el tema “Un laicado en acción. Vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas”, y con el que se invita a trabajarlo en los distintos ámbitos, pastorales, parroquias y fieles en general durante el mes de verano. Este Congreso de Laicos está guiado “por los principios de sinodalidad, corresponsabilidad y comunión”, y su objetivo “es impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio, de la esperanza y de la alegría”, informó la Conferencia Episcopal Española. “Se trata, en definitiva, de transmitir una mirada de esperanza ante los desafíos que presentan las sociedades actuales, viviendo la fe cristiana con alegría y esperanza”. El Consejo Pastoral contempla también como un momento especialmente privilegiado para vivir en primera persona y promover el Congreso el mes de octubre de 2019, declarado por la Santa Sede mes misionero extraordinario.   (Archidiócesis de Granada)

El Cardenal Cañizares convoca un sínodo diocesano con motivo del Congreso de Laicos

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, anunció la tarde del 13 de junio que convoca un Sínodo Diocesano “para impulsar entre nosotros el amplio y esperanzador programa de evangelización y pastoral que nos traza el papa Francisco en continuidad con las enseñanzas de los Papas que le han precedido, aplicando el Concilio Vaticano II”. El titular de la archidiócesis de Valencia precisó que convoca el Sínodo Diocesano, en la conclusión del Año Santo Jubilar por el VI Centenario de la muerte de San Vicente Ferrer, así como en el centenario de la consagración de Valencia y del conjunto de España al Sagrado Corazón de Jesús, y como consecuencia también del Proceso de Reencuentro Sacerdotal puesto en marcha el año pasado en la diócesis de Valencia. El cardenal Antonio Cañizares, que hizo público este anuncio ante cientos de sacerdotes reunidos en el Seminario de Moncada, en la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, recordó que “la Iglesia en Valencia tiene una larga y rica tradición de Sínodos Diocesanos” y evocó el último de ellos que tuvo lugar entre 1986 y 1987, convocado por el entonces arzobispo de Valencia, monseñor Miguel Roca. Además, el Arzobispo resaltó que la situación actual hay que entenderla como “una llamada de Dios a la Iglesia para ser ella misma, para conseguir su misión y fortalecer su identidad en la fe y para reemprender con renovado entusiasmo y esperanza el camino de una nueva evangelización cada día más urgente y apremiante”. Igualmente, el Cardenal precisó que “la fe es fuente de alegría y felicidad, raíz de amor fraterno, base de paz y compromiso con la justicia, y esto es lo que la Iglesia siempre y en estos momentos debe aportar”. “Fortalecer nuestra Iglesia diocesana con una nueva santificación sin miedos” Se trata de una iniciativa “para renovar y fortalecer nuestra Iglesia diocesana con una nueva santificación y evangelización, para llevarla a cabo decididamente y sin miedos, sin inercias ni indiferencias que nos impiden renovarnos de verdad”, subrayó. Con el Sínodo “esperamos revitalizar nuestra Iglesia diocesana y potenciar una renovada conciencia y adhesión cordial a ella y en todos sus miembros”. Además, “y así os lo pido y lo pido al Espíritu Santo”, el Cardenal expresó su deseo de que esta iniciativa “impulse una gran corriente de santidad en nuestra Iglesia diocesana. Estoy convencido que sólo una Iglesia de santos puede evangelizar, que sólo una Iglesia profundamente espiritual puede renovar el mundo, que sólo una Iglesia que ora y se encuentra con su Señor puede transmitir a los hombres la dicha y la alegría de la presencia de la Salvación y del Amor en medio de nosotros. No hay evangelización sin oración, sin adoración, sin contemplación”. “Que nadie se sienta excluido, convoco a todos, desde los niños a los ancianos, y en especial a los jóvenes” “A todos convoco, a todos pido participación, a todos ruego que colaboremos como podamos, con nuestro trabajo, con nuestras sugerencias, iniciativas y, sobre todo, con nuestra oración. Que nadie se sienta al margen, que los enfermos, que los que no pueden salir a la calle, que los que piensan de sí que nada pueden aportar, queden excluidos”. Al contrario, “su oración será una de las mayores garantías de fruto a través de esta iniciativa”. De igual modo, pidió “que nadie deje de hacer oír su palabra para el mutuo enriquecimiento y edificación de todos, que nadie crea que es una cosa más, solo para nosotros”. “Desde los niños hasta los ancianos, son Iglesia y por ello los convoco a todos”, expresó el Cardenal, que hizo un “llamamiento especial” a los jóvenes, porque “son el presente y futuro de la Iglesia, en expresión del papa Francisco”. La Iglesia en Valencia “mira hacia el futuro”. “En todos confío, sé que no defraudaremos esta iniciativa, que es fruto de la oración y, sobre todo, de Pentecostés”, concluyó. Los trabajos preparatorios empezarán en octubre En su intervención, el arzobispo de Valencia puntualizó también que el Sínodo Diocesano, cuyos trabajos preparatorios comenzarán en octubre, “pretende aunar los trabajos del próximo Congreso diocesano y nacional de laicos, junto con la idea de una gran misión popular de Valencia y una misión de los jóvenes valencianos”. ¿Qué es un Sínodo Diocesano? El Sínodo diocesano es una asamblea de sacerdotes y de otros fieles escogidos de la Iglesia particular que prestan su ayuda al Obispo de la diócesis para bien de toda la comunidad diocesana, según el Código de Derecho Canónico. Se convoca cuando lo aconsejen las circunstancias, a juicio del Obispo de la diócesis, después de oír al consejo presbiteral. Al Sínodo diocesano han de ser convocados como miembros sinodales, y tienen el deber de participar en él, el Obispo; los Obispos auxiliares; los Vicarios generales y los Vicarios episcopales así como también el Vicario judicial; los canónigos de la Iglesia Catedral; los miembros del consejo presbiteral; fieles laicos; también los que son miembros de institutos de vida consagrada, a elección del consejo pastoral, en la forma y número que determine el Obispo diocesano; el rector del Seminario Mayor diocesano; los arciprestes; al menos un presbítero de cada arciprestazgo, elegido por todos los párrocos; algunos Superiores de institutos religiosos y de sociedades de vida apostólica que tengan casa en la diócesis, que se elegirán en el número y de la manera que determine el Obispo diocesano. Además, el Obispo diocesano también puede convocar como miembros del Sínodo a otras personas, tanto clérigos, como miembros de institutos de vida consagrada, como fieles laicos. Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote Durante la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, el Seminario acogió también ayer un homenaje a los presbíteros de la diócesis que cumplen este año el 50 y el 25 aniversario de su ordenación sacerdotal, con la intervención de monseñor Jesús Murgui, obispo de Orihuela-Alicante, en nombre de los primeros, y del rector del Seminario, Fernando Ramón, de los segundos. (Agencia SIC)

Encuentro en Ciudad Real

El pasado 8 de junio, víspera de la solemnidad de Pentecostés, tuvo lugar en el Seminario de Ciudad Real un encuentro diocesano de laicos con motivo del día de las Acción Católica y del Apostolado Seglar. Se correspondía con la fase diocesana preparatoria para el futuro congreso de laicos de febrero de 2020. Asistieron unas 90 personas y, además de D. Luis Manuel Romero, intervinieron representantes de los diferentes sectores, grupos parroquiales, movimientos, asociaciones y delegaciones que comunicaron su punto del vista en relación al cuestionario para el Congreso.

Encuentro Diocesano de laicos en Barbastro

El obispo Ángel Pérez animó a los diocesanos de Barbastro-Monzón «a salir de la sacristía» en el mensaje con motivo del Encuentro Diocesano de Laicos que se celebró el domingo en la iglesia de San José al que asistieron participantes de 50 grupos de apostolado seglar entre las 500 personas que han trabajado en la fase previa al Congreso Nacional de Laicos «Pueblos de Dios en salida» que tendrá lugar del 14 al 16 de febrero de 2020 en Madrid. El prelado trasladó la necesidad de «ir todos a una, potenciar el sentimiento de pertenencia porque somos única y gran familia. Nuestra presencia, aunque exigua, es significativa porque genera esperanza». En la misa línea y clave de proximidad dijo que «estamos trabajando para usted ¡perdone las molestias!»… y citó una frase del poeta mexicano León Felipe, adecuada para su mensaje, «hemos de erradicar toda impaciencia porque lo importante no es llegar solo ni pronto, sino juntos». En el transcurso del Encuentro se presentó el informe sobre «fortalezas y debilidades de la Iglesia diocesana» fruto del proceso de reflexión y de diálogo entre los grupos de trabajo. Al mismo tiempo, las respuestas al documento-cuestionario de nueve puntos remitido desde la CEE sobre el papel de la Iglesia, aspectos positivos y negativos, obstáculos que encuentran los laicos, propuestas de participación y compromiso. En la fase previa al Congreso han participado sacerdotes, movimientos de apostolado seglar, cofradías religiosas, consejo diocesano, arciprestazgos, grupos parroquiales, jóvenes, hermandades y asociaciones con el denominador común del laicado en la Iglesia. La Jornada celebrada bajo el lema «Somos misión», con intervenciones previas de Pedro Escartín, delegado de Apostolado Seglar y de Alberto Celaya, integrante de la delegación diocesana, se centró en «reconocer las fortalezas y debilidades de nuestra Iglesia», «interpretar cuál es la situación de nuestro laicado» y «elegir el camino para el futuro». El obispo Ángel que presidió la celebración eucarística felicitó al delegado de Apostolado Seglar y a todo el equipo «por ayudarnos a flotar al recibir el Espíritu». El Encuentro de Laicos celebrado en Barbastro ha sido el primero por sus características que se celebra en la Diócesis.   https://www.diariodelaltoaragon.es

Encuentro Diocesano de Pastoral de la diócesis de Orihuela-Alicante

El salón de actos del Obispado se llenó el pasado sábado, 8 de junio, en la celebración del siempre tradicional y esperado Encuentro Diocesano de Pastoral de la Diócesis de Orihuela-Alicante. Una cita muy especial que congrega todos los años a aquellas personas implicadas de un modo u otro en la vida de la iglesia diocesana. Es importante ante todo porque se presentan las líneas principales del próximo Plan Diocesano de Pastoral, en este caso para el curso 2019-2020 que tendrá por lema “Encuentro y Compromiso”. Así lo explicaba el propio obispo diocesano, monseñor Jesús Murgui, en sus palabras de bienvenida: “Nos disponemos a mirar al futuro, al próximo curso. En él, deseamos seguir avanzando en el encuentro con la persona de Jesús, Evangelio vivo. En este caso desde una llamada muy concreta al compromiso: y es que el encuentro con Cristo no nos deja indiferentes; compromete. Vivimos tiempos en los que necesitamos altas dosis de compromiso personal y comunitario, venciendo cansancios interiores y perezas que nos instalan en la excusa, la queja, la comodidad, alejados de una real conversión que nos lleve a opciones y acciones de auténtico compromiso. Urge reencontrarnos con el manantial de nuestra acción. Es lo que vamos a buscar en este próximo curso, acercándonos al ejemplo del mismo Jesús, que se hizo servidor de todos”. Se hizo además memoria de lo que ha sido todo este curso 2018-2019 y se contó con un invitado de excepción: el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Arturo Pablo Ros Murgadas, quien ofreció la ponencia «La amistad con Jesucristo y el amor fraterno». Se presentaron también algunos proyectos pastorales para el curso que viene como el Congreso Diocesano de Educación, las acciones del Secretariado Diocesano de Migraciones, las nuevas líneas estratégicas de Cáritas Diocesana, la puesta en marcha de la escuela de tiempo libre Jaire y el proyecto de catequesis ITIO, la preparación diocesana del Congreso Nacional de Laicos, la nueva reestructuración y planteamiento del Secretariado del Enfermo y del Mayor y las propuestas para el curso que viene del Secretariado de Familia y Vida. (Diócesis de Orihuela-Alicante)

Manifiesto de los católicos malagueños

Tras el encuentro del pasado 1 de junio, presentamos un resumen de las aportaciones de los laicos malagueños   LOS CRISTIANOS MALAGUEÑOS CONSTATAMOS… • Que hay muchos corazones sin luz, muchos sin esperanza, muchas personas que viven el drama de la soledad en medio de situaciones de sufrimiento. Y la persona no ocupa el centro de toda la vida social. Muchos carecen de un trabajo decente que les dignifique como personas, con el que puedan colaborar con Dios en su creación. Sin duda, el modo de organización económica internacional incide en las condiciones laborales de cada lugar: produce precariedad en los países desarrollados, y esclavitud en los países en vías de desarrollo. De ello tenemos una muestra dramática en los inmigrantes que intentan cada día llegar a Europa huyendo de situaciones insostenibles y con el sueño de una vida mejor. De hecho, muchas personas en situación o en riesgo de exclusión se acercan cada día a la Iglesia, buscando ayuda y apoyo, y no pocas veces caen en la trampa del asistencialismo. • Constatamos los sacrificios que implica construir una familia y educar a los hijos. Para ello no siempre se encuentra el apoyo necesario (en forma de trabajo decente, salarios y vivienda dignos, y ayudas adecuadas a las diversas circunstancias). Todas las dificultades de la vida tienen su reflejo en la familia. Y se hacen más dolorosas en aquellos que carecen de familia y se encuentran en una situación vulnerable: niños, enfermos y mayores. La familia, transmisora de la vida y de la fe, ha demostrado saber afrontar grandes problemas y crisis. Nos duele que a la familia cristiana, sin embargo, se la contemple hoy con extrañeza, como algo que no fuera normal en la sociedad. Pero la familia cristiana afronta todos los retos con la fuerza de ser una escuela de amor y santidad. • Constatamos que las redes sociales son una herramienta muy útil y poderosa, que pueden hacer mucho bien y, mal usadas, causar mucho daño personal y social. Hacemos un uso a veces indiscriminado y abusivo de las redes sociales, convirtiéndolas en un fin cuando solo son un medio. Nos desenvolvemos en ellas sin una adecuada información y de manera acrítica, de tal modo que podemos quedar anegados en una ola de opiniones e intereses que nos alejan de la verdad y del verdadero bien común. Muchos jóvenes, sobre todo, están y viven en las redes sociales, donde encuentran, sin duda, muchas ocasiones de comunicación. Esto, sin embargo, les sume a menudo en una vida irreal, que les ocupa una energía y un tiempo preciosos. • En medio de todo esto, reconocemos que muchos de nosotros, cristianos, aún no somos muy conscientes de nuestra responsabilidad sociopolítica. La Doctrina Social de la Iglesia es un tesoro poco conocido en nuestra sociedad y por los propios católicos. En consecuencia, falta a menudo una palabra que salga a defender a la persona y que, incluso de manera contracultural, apueste por una sociedad verdaderamente humanizadora.   JESUS, CON SUS PALABRAS, SUS GESTOS Y SU ENTREGA NOS MUESTRA… • Que es el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús es el modelo de la verdadera y nueva humanidad. Enviado a nosotros por el Padre con la fuerza del Espíritu Santo, es siempre para la Iglesia modelo de salida y de misión. Él nos enseña el camino de la apertura y del diálogo para llegar a todos, movidos por la misma caridad. Él nos ha mostrado el camino del amor y, en su compasión y ternura con los pobres, los sufrientes y los pecadores, nos ha dado ejemplo de servicio a los demás. • En ello consiste el estilo de vida cristiano, resumido en las bienaventuranzas, concretado en las obras de misericordia. Él que dijo: “no he venido al mundo a ser servido sino a servir”, “gratis lo habéis recibido, dadlo gratis” y, finalmente, MURIÓ POR NOSOTROS EN LA CRUZ Y RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS, nos ha señalado a los cristianos el verdadero camino de la entrega gratuita, el ámbito nuevo del reino de la fraternidad, la justicia, el amor y la paz. • La fe en el Señor nos da la certeza de que todos somos acogidos, que nadie está solo. Él nos quiere como somos y espera el encuentro con cada uno de nosotros. En el encuentro con el Señor, a través de la oración, de la Palabra, de la Eucaristía, percibimos su llamada, que nos invita, a cada uno y juntos como Iglesia, a la misión.   ESCUCHANDO EN TODO ELLO UNA LLAMADA, CON LA AYUDA DEL SEÑOR NOS COMPROMETEMOS… • A permanecer abiertos a la acción del Espíritu Santo y evangelizar, creciendo en el testimonio de la alegría y del amor de Jesús. Esto queremos manifestarlo a través de los siguientes propósitos: • Tener un estilo de vida coherente con los valores del Evangelio, visibilizando en nuestra vida personal y comunitaria, que otra forma de vivir es posible. • Vivir y transmitir la fe en las familias, en nuestras comunidades y en el entorno educativo. • Promover a la persona vulnerable: defendiendo la vida en todo momento y circunstancia, acogiendo, escuchando y acompañando en nuestras comunidades y familias a la gente que lo está pasando mal, estando especialmente cercanos a las personas con mayor necesidad de amor: niños, enfermos, mayores, personas en situación de exclusión social… • Vivir conscientemente la dimensión política en nuestra vida, conociendo la doctrina social de la Iglesia y comprometiéndonos en las instituciones para impulsar desde el servicio el bien común. • Dar testimonio personal en nuestro entorno profesional, creando ambientes de colaboración y de denuncia de las injusticias. • Transmitir el evangelio, actualizando el lenguaje y cuidando las buenas relaciones humanas. • Estar activos para evangelizar aprovechando los medios de los que disponemos, poniendo nuestros dones al servicio de los demás, también en las redes sociales. • Conocernos mejor entre los cristianos, valorando la tarea específica de cada grupo o asociación como parte de la misión común de toda la…