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Alfredo Losada es un laico de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, subdelegado de Apostolado Seglar y miembro del Consejo Asesor de Laicos de la Comisión de Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española y ha compartido esta reflexión en la revista diocesana Barca de Santiago:

Llamada a la liberación

Es sabido que el lema del Jubileo Compostelano es “Sal de tu tierra”. Cuándo, hacia dónde y con qué medios las personas se ponen en camino (“salir”) es algo sobre lo que pueden testimoniar muchos peregrinos.

Pero quizás los seglares de nuestra diócesis –que somos por lo general más acogedores que caminantes– debamos sentirnos más interpelados por la acepción de la primera palabra del lema del Año Santo: ser “SAL” en nuestra tierra.

De ahí que ya el Concilio Vaticano II insistió en que los laicos vivimos “en todos y cada uno de los deber y ocupaciones del mundo, y en las condiciones comunes de la vida familiar y social” (LG 31)[1], estando “llamados a hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos” (LG 33)[2].

El año del Jubileo no es solamente cosa de Dios o de quien lo proclamó, sino que en este Jubileo se nos pide a todas las personas colaborar y participar, para que comience a realizarse la salvación según la voluntad de Dios para todos. ¿Y cuál es la voluntad de Dios? Se hizo carne en Jesús de Nazaret y lo expresa el profeta: romper las cadenas injustas, liberar a los oprimidos, romper todo yugo, repartir tu pan con el hambriento, acoger en tu casa a los pobres sin pueblo, vestir al desnudo (Cf. Is 58, 6-7).

¿Cómo hacer eso? La tentación de los cristianos sigue siendo “separar la fe de los diversos ámbitos de la vida: familia, profesión, economía, política…” (CLIM 146)[3], pero no cabe duda que los laicos y laicas somos “los nuevos  samaritanos, protagonistas de la nueva  evangelización” (CLIM 148), capacitados para construir “un camino de fraternidad, local y universal, sólo (…) recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales”[4].

Quizás en este punto podamos sacar provecho de dos de los itinerarios claves del Postcongreso de laicos de febrero de 2020[5] “Pueblo de Dios en salida”: Primer Anuncio y Acompañamiento.

Ser en los ambientes de trabajo Primer anuncio de un Dios que no quiere que haya personas que mueren cuando están trabajando (“es atentado a la vida la muerte en el trabajo por no respetar las mínimas condiciones de seguridad[6]) o ser anuncio de “que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso[7].

Y al mismo tiempo, hacer Acompañamiento a quien está sufriendo, a quien no tiene empleo, a quien tiene una vivienda precaria, a quien no llega a fin de mes. Porque “si la música del Evangelio deja de vibrar en nuestras entrañas, habremos perdido la alegría que brota de la compasión, la ternura que nace de la confianza, la capacidad de reconciliación que encuentra su fuente en sabernos siempre perdonados‒enviados (…) habremos apagado la melodía que nos desafiaba a luchar por la dignidad de todo hombre y mujer (…). Para nosotros, ese manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo.” (FT 277)[8].

Pongámonos en camino desde nuestras comunidades parroquiales, luchando por situar a la persona en el centro de la vida.

 

 

[1]     Lumen Gentium, 31: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html

[2]     Lumen Gentium, 33.

[3]     Cristianos laicos, Iglesia en el mundo, 146: https://aseglar.archimadrid.es/documentos/LOSCRISTIANOSLAICOS.pdf

[4]     Fratelli tutti, 50: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

[5]     Para más información: https://laicos.conferenciaepiscopal.es/

[6]     Discurso de Francisco, 30 mayo 2015: http://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/may/documents/papa-francesco_20150530_associazione-scienza-vita.html

[7]     Homilía de Francisco, 1 mayo 2020: http://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2020/documents/papa-francesco-cotidie_20200501_illavoro-primavocazione-delluomo.html

[8]     Fratelli tutti, 277.

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