«Los cristianos debemos tener un compromiso con el cuidado de la creación»

Jose Fernando Almazán es un laico  madrileño, de 53 años,  casado, con dos hijos, ingeniero. Trabaja en temas relacionados con la energía solar y el cambio de modelo energético. Militante de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Es miembro de la Comisión de Contenidos del Congreso de Laicos 2020 y coordina la subcomisión de Presencia Pública de la Fe.  En esta entrevista nos habla del compromiso que deben tener los laicos en el cuidado de la creación y «el crecimiento  de la conciencia personal y colectiva de que los recursos naturales son limitados y la Vida con mayúsculas está en juego».   ¿Cómo estáis preparando vuestra línea temática del Congreso de laicos 2020 sobre el  el compromiso con el cuidado del planeta? Cada uno de los cuatro itinerarios en que se vertebra el Congreso aborda 10 líneas temáticas que entran dentro del ámbito de contenidos, opciones, compromisos y acciones que lo componen. En el caso del Itinerario de Presencia Pública de la Fe, una de las líneas temáticas que lo conforman versa sobre el conjunto de experiencias y testimonios que, desde el ámbito cristiano, tienen como opción y compromiso preferencial el cuidado de la Creación.Habéis acudido a la marcha del clima en Madrid.  ¿Cuál veis que son los objetivos principales a corto plazo? Aparte de los objetivos que persigue la cumbre en sí en cuanto a la limitación de emisiones y el establecimiento de un sistema de compraventa de derechos de emisión entre países, los objetivos fundamentales han de ser el crecimiento de la conciencia personal y colectiva de que el planeta no es infinito, que los recursos naturales son limitados y de que la Vida con mayúsculas está realmente en juego si continuamos alimentando un sistema voraz de producción, consumo y desecho como el que tenemos actualmente. Es imprescindible ir ganando esa conciencia colectiva de cuidado, el que resulta imprescindible para mantener un planeta habitable, diverso, pleno, a la vez que viable para las generaciones venideras, lo que implica un aprovechamiento sostenible de sus recursos y un cambio de mentalidad en nuestra relación con la naturaleza, con la Creación, que afecta a todos los órdenes de la vida.  ¿Cómo nos deberíamos implicar los católicos?   Fundamentalmente tomando conciencia de que la Creación es un don, un regalo que tenemos  -o hemos de tener- el privilegio de disfrutar todas y todos, tanto los que habitamos la Tierra ahora como los que están por venir en un futuro. Y, a la vez, sobre el que tenemos la enorme responsabilidad y el reto de respetar, conocer, amar, agradecer, hasta el punto incluso de movilizarnos -conciencia, corazón y obras- cuando los recursos naturales son utilizados para el enriquecimiento ciego y cortoplacista de unos pocos o cuando es puesto en riesgo por la cultura del hiperconsumo en la que andamos metidos.Conceptos como sostenibilidad, austeridad, vivir con lo necesario, renuncia a la acumulación o al derroche, sencillez de vida, alteridad, solidaridad con los que padecen más duramente los efectos del cambio climático (sequías, incendios, subida del nivel del mar, desertización…) o de la actividad humana depredadora (contaminación de aguas o de tierras de cultivo, polución del aire que respiramos,  reducción de la biodiversidad, efecto invernadero por emisiones de CO2…) han de ser elementos fundamentales de nuestro sentir, pensar y actuar desde nuestra condición de cristianos convencidos de que el mundo es obra de Dios, fruto e imagen de su amor.¿Con qué otros grupos estáis colaborando para tener más fuerza? En este aspecto son importantes dos cosas. La primera tener en cuenta que, como cristianos, hemos de ser consecuentes con la fe en un Dios Padre-Madre que nos ha dado la vida y la Creación como regalo y que, por ello, lo coherente con ella es no permanecer impasibles frente a la situación actual de deterioro progresivo y acelerado del medioambiente sino tener actitudes y prácticas de vida, personales y sociales, en consonancia con lo que creemos.La segunda que la llamada a la acción en lo social hemos de entenderla y practicarla preferentemente como Jesús nos enseñó, esto es,  siendo levadura en mitad de la masa y encontrándonos también en medio de esa acción con tantas mujeres y hombres de buena voluntad que, desde su opción e impulso vital muchas veces no creyente, no dejan por ello de ser signo de un Dios que se abre paso moviendo corazones y conciencias. El reto por tanto es que todas y todos vayamos caminando hacia un cambio en nuestro modo de entender nuestra relación con la naturaleza, desde el respeto y desde la conciencia común del deber ineludible de cuidarla y respetarla.  Y, por último, ¿cómo debe ser la presencia de los católicos en la vida pública?  Ante todo insoslayable. La fe cristiana es activa, vinculada a la vida social. No es fe cristiana si la sentimos y vivimos de otra manera, si la reducimos exclusivamente a lo más personal e íntimo, aún siendo esto muy importante.También hemos de aprender que es y ha de ser diversa, como lo son los carismas que Dios reparte a todas las personas, pero a la vez siempre, siempre, siempre ha de atender prioritariamente a la defensa de la dignidad de las personas y al compromiso por un mundo y unas relaciones económicas y sociales radicalmente justas, humanas y humanizadoras. ¿Nos vemos en el Congreso de Laicos para seguir hablando de ello?.

Católicos por el cuidado de la casa común

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española,  Mons. Luis Argüello, inauguraba este  jueves, 5 de diciembre, a las 10 de la mañana,  en la sede de la Fundación Pablo VI el foro “La Cumbre del Cambio Climático y el cuidado de la Casa Común”, que reúne a numerosos expertos en torno a tres grandes temas: Ecología integral y la Doctrina Social de la Iglesia; Inversiones éticas y cambio climático; y La educación, como motor del cambio social. En este encuentro participan, entre otros, el Presidente del CELAM, Mons. Miguel Cabrejos, delegado especial en la COP25; Tomás Insúa, Director Ejecutivo del Movimiento Católico Mundial por el Clima; Mons. Bruno-Marie Duffé, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y enviado especial también del Vaticano para esta Cumbre; Adriana Opromolla, Responsable de Seguridad Alimentaria y Cambio Climático en Cáritas Internacional; Irene Ortega, coordinadora del Área de Ciudadanía de Entreculturas; Javier Benayas, catedrático de Ecología de la UAM y miembro del consejo asesor de la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), el P. Eduardo Agosta, O. Carm., investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de Argentina (CONICET); y Luis Aranguren, formador, conferenciante y asesor en organizaciones de voluntariado en España y América Latina. Para la convocatoria y organización de este acto, se han sumado los esfuerzos de organizaciones como Enlázate por la Justicia (Cáritas, Manos Unidas, CONFER, Justicia y Paz, Redes y CEDIS), la Fundación Pablo VI, el Movimiento Católico Mundial por el Clima, la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la CEE, Escuelas Católicas, la Comisión Diocesana de Ecología Integral de la Archidiócesis de Madrid, Entreculturas, el Movimiento Scout Católico y Comisión Interfranciscana de Justicia y Paz. Marcha por el Clima Bajo la pancarta con el lema “Católicos por el Cuidado de la Casa Común”, todas las entidades católicas que lo deseen podrán sumarse a la Marcha por el Clima que ha convocado Alianza por el Clima y que realizará a partir de las 18 horas el recorrido entre Atocha y Nuevos Ministerios. Previamente, a las 16,30 horas, tendrá lugar una oración en la Iglesia de San Jerónimo el Real, orientada a profundizar desde la fe en el sentido de esta cumbre. La marcha está organizada por entidades como la Delegación Episcopal de Infancia y Juventud de la Diócesis de Madrid, la JEC, Scouts Católicos Madrid, la Comisión de Ecología Integral y el Movimiento Católico Mundial por el Clima. Eucaristía con los representantes católicos en la COP25 El día 8 de octubre, a las 20 horas, se celebrará en la Basílica de San Francisco el Grande una Eucaristía para acoger a los líderes y representantes católicos que participen en la cumbre que estará presidida por el Presidente del CELAM, Mons. Miguel Cabrejos, y concelebrada por el Cardenal de Madrid Carlos Osoro. Será a las 20 horas y se espera la participación de numerosos delegados de la COP25 de diferentes instituciones y países del mundo. Más información:  https://fpablovi.org/foroCOP25 Fundación Pablo VI