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1. Describe el carisma de la Obra de Jesús

La Obra de Jesús es una Asociación eclesial de inspiración seglar, constituida y dirigida por seglares, con el ideal común de cooperar con la obra que realiza Jesús por medio del Espíritu Santo en su Iglesia y en las almas de los fieles, formando seglares adultos en la fe.

Su espiritualidad tiene su fuente en la Consagración Bautismal que sus miembros, conscientes de la santidad que allí recibieron en germen, aspiran a desarrollar cooperando con la gracia según el espíritu ignaciano, especialmente los principios contenidos en la doctrina nuclear de los Ejercicios de S. Ignacio. En síntesis, tres finalidades principales persiguen nuestra Asociación. En primer lugar, reunir en ella a aquellas personas seglares que deseen alcanzar la santidad en una vida de intimidad con Nuestro Señor, dispuestos a conocerlo, amarlo y seguir sus huellas con abnegación y mortificación, como cera blanda en manos del Padre.

En segundo lugar, ayudar a la evangelización a través del apostolado, como sal de la tierra y luz que alumbre a los demás hombres, guiándolos hacia el alto destino del hombre, haciéndolos conscientes de la noble misión de los bautizados de transformar el mundo para gloria del Dios. Porque el apostolado se concibe como exigencia del amor a Jesucristo, para extensión de su reinado sobre la tierra: a quien le ame a Él de verdad, no le podrán ser indiferentes los intereses de su Corazón. Esto lo hace, en la Obra de Jesús, consustancial a la santificación, como consecuencia del dinamismo bautismal y de la Confirmación.

En tercer lugar, ayudar a quien lo desee a descubrir la vocación cristiana a la santidad, facilitando su discernimiento vocacional, principalmente con el medio de la oración, los Ejercicios espirituales de S. Ignacio de Loyola y el acompañamiento espiritual que en ellos se inicia y profundiza.

2. ¿Cómo surge? ¿Cuál es su historia? ¿Quién o quienes lo fundaron?

La inspiración de la Obra de Jesús se produce en paralelo al gran acontecimiento que entonces estaba teniendo lugar en la Iglesia, el Concilio Vaticano II, y dentro del marco histórico de la renovación que éste iba a impulsar en la Iglesia, con un resurgimiento espiritual del seglar.

Su fundadora, Pura Sánchez Maqueda, nació en Granada en 1924. En 1950 contrajo matrimonio y vio bendecida su unión con el nacimiento de dos hijos. Es en torno a 1965, los primeros pasos de una profunda conversión al Señor la llevan a entregarse a la caridad con los desfavorecidos de Granada. En junio de 1966 comienza a escribir por obediencia lo que entiende en la oración sobre una “obra de seglares”, sometiendo sus experiencias interiores al discernimiento de varios padres de la Compañía de Jesús. Esto desemboca, como cosa de Dios, en la fundación de la Obra de Jesús. En la oración va entendiendo los rasgos más importantes que han de vivirse en una obra entregada a la salvación y santificación de los hombres y la consagración del mundo a Dios: deseo de cumplir la voluntad de Dios, delicadeza de conciencia, la cruz interior, vida oculta con alegría. De hecho, la oración y la Eucaristía eran el centro de su vida. De esa unión íntima con el Señor nació una continua e incondicional entrega a su voluntad y un abandono a su Providencia amorosa, de la que, con su característica sencillez y obediencia, recibía todo como bien y don. Incluso los momentos difíciles los vivía con alegría, uniéndose con el Señor en Su Pasión.

Ofrecía a diario por los hombres de Iglesia, de manera muy especial por el Papa, como cabeza de la Iglesia. Cualquier sitio o circunstancia era buena para hablar de Dios y ayudar a un alma directamente u ofreciendo por ella.

A los 53 años de edad, Pura comienza por obediencia estudios de Teología. Cuando terminó la Licenciatura en 1983 ya era viuda, pues cinco años antes moría su esposo Juan de Dios. Aquel mismo día hizo Pura voto privado de castidad. El 18 de abril de 1991 pudo ver que la Obra de Jesús era aprobada por el señor Arzobispo de Granada y se extendía por distintas diócesis de España.

Tras años de enfermedad que la identificaron aún más con Jesús, de quien vivía enamorada, entregó su alma al Señor la madrugada del día 11 de agosto de 1998.

El primer impulso para que desde la Obra de Jesús se dieran los Ejercicios Espirituales de san Ignacio surgió de la colaboración con Pura del que fue su primer director espiritual y apoyo inestimable en los tiempos de la fundación: el P. Joaquín Ruiz de Castro, S. J. A él debemos gran parte del valioso material oral y escrito con el que se han ido formando los que, en cada momento, han ido dirigiendo los Ejercicios Espirituales. En 1972 vio la luz el legado espiritual más trascendente de este querido jesuita hacía la Obra de Jesús: la impresión de un comentario al “librito de San Ignacio” dividido en documentos que desgranaban los Ejercicios según la Anotación 19ª. Lo prologaba el P. José Antonio de Aldama, S. J.: «Estas páginas se han escrito teniendo siempre ante los ojos y llevando siempre en el corazón la Obra de Jesús… A través de sus enseñanzas y de su doctrina meditada se irá verificando en el futuro la conjunción fecunda de la llamada divina a la santificación seglar con el deseo humano suscitado por la gracia al calor de la oración y a la exigencia de la reflexión reposada».

Con la conformidad del entonces General de la Compañía, se dio sumaría, por un lado, la colaboración del mismo P. Aldama y, por otro, cursillos y consejos del P. Manuel Ruiz Jurado, S. J., con quien hemos profundizado las prácticas de escuelas de oración y hemos podido iniciarnos en la del mes ignaciano. Todos estos padres de la Compañía de Jesús han sido estímulo constante para los miembros de la Obra de Jesús, seglares a cuyas modestas manos se ha confiado este inmerecido servicio.

3. ¿Qué aporta la Obra de Jesús a la acción misionera de la Iglesia?

Imbuida de la espiritualidad ignaciana, la Obra de Jesús vive la “contemplación en la acción” que, en este caso sería acción misionera, siempre apuntando a lo que nuestra fundadora llamaba “la evangelización del seglar por el seglar”. Se trata de aspirar a dar pleno valor al bautismo, la gran consagración capaz de hacer de los seglares miembros activos en el apostolado de la Iglesia, mirando siempre el bien espiritual de los hombres. Hacia fuera, esto supone responsabilizarse en el primer anuncio, hacia dentro, en la ayuda para encontrar el propio lugar en la Iglesia, mediante el discernimiento ignaciano, con vistas a la santidad.

4. ¿Cómo os estáis preparando para el próximo Congreso de Laicos de 2020? ¿Qué estáis haciendo?

Principalmente mediante la incorporación activa a los planes diocesanos, allí donde hay miembros de Obra de Jesús (papel activo en los secretariados de apostolado seglar, en las comisiones parroquiales, etc.). Pero también mediante la reflexión personal en los documentos preparatorios emanados de la Conferencia episcopal española. Y siempre, mediante la formación continuada que nos permita responder con dignidad a la responsabilidad que en nuestras manos deposite la Iglesia.

5. ¿Qué esperáis del Congreso de Laicos 2020? Concreta alguna medida…

En general, un reconocimiento de la capacidad de los seglares, una vez formados, para tener iniciativas en la Iglesia, sin necesidad de depender de permisos concretos, que pocas veces llegan allí donde se desconfía de nuestra aportación madura (dando siempre debidas cuentas a su jerarquía). En particular, un impulso a la expansión y crecimiento de nuestra asociación, que lleva años trabajando por la Iglesia en la modestia del silencio, pero que sabe puede hacer más y lo anhela, como impulso de la fe misma: “¡Ay de mi si no evangelizare!

Ficha Técnica

Obra de Jesús
Web: obradejesus.org
Correo electrónico: contacto@obradejesus.org
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