Justicia y Paz clausura sus jornadas en Alicante con un firme compromiso por la «noviolencia activa»

Por Esther

Bajo el lema «Derechos humanos, paz y noviolencia», el encuentro celebrado en El Campello concluye con un llamamiento a construir una paz «desarmada y desarmante» frente a la creciente militarización global.

Las Jornadas de Justicia y Paz finalizaron el pasado 9 de marzo en El Campello tras tres días de intensos debates y reflexión colectiva. El encuentro, que reunió a comisiones diocesanas, especialistas y activistas, ha servido para reafirmar el compromiso de la organización con la noviolencia activa del Evangelio como la única vía posible para alcanzar una paz justa y duradera.

Una respuesta ética ante un «ecosistema global de guerra»

El análisis de la actualidad internacional ocupó un lugar central en las sesiones. Los participantes denunciaron un contexto preocupante marcado por el aumento de los conflictos armados y el incremento del gasto militar. Se hizo especial mención a crisis humanitarias y conflictos como:

  • El genocidio en Gaza y las guerras en Ucrania y Oriente Medio.
  • Conflictos persistentes en Somalia, Sudán y Myanmar.
  • La erosión de los derechos fundamentales y el debilitamiento de la justicia internacional.

Frente a esta «lógica de confrontación y miedo», las jornadas subrayaron que la historia no está determinada por la violencia. Por el contrario, se defendió la noviolencia no como una actitud pasiva, sino como una herramienta ética y eficaz para transformar estructuras injustas mediante la solidaridad y la justicia.

Herramientas para la transformación social

Durante el evento, en el que participaron monseñor José Ignacio Munilla (obispo de Orihuela-Alicante) y Javier Vilanova (obispo acompañante de Justicia y Paz), se compartieron estrategias concretas para el cambio social:

  1. Resistencia y desobediencia civil noviolenta.
  2. Mediación de conflictos y objeción al gasto militar.
  3. Procesos educativos dentro de la red de comunidades de la Iglesia.

El papel de la Iglesia y el protagonismo de las mujeres

La Comisión General de Justicia y Paz hizo un llamamiento a la Iglesia para que sus instituciones se conviertan en «espacios de paz» reales y sigan colaborando estrechamente con otros movimientos sociales.

Asimismo, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, se rindió un homenaje especial a la contribución histórica de las mujeres en la construcción del diálogo y la defensa de los derechos humanos, reconociendo su papel esencial en la creación de comunidades resilientes.

«Buscamos una paz desarmada y desarmante, capaz de resistir al mal sin reproducir su lógica»

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