Encuentro de Laicos en Sevilla

El pasado 25 de febrero se celebró el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar en la Diócesis de Sevilla. El primer anuncio en clave de sinodalidad ha sido el tema sobre el que han reflexionado los responsables de los movimientos y asociaciones laicales en el encuentro diocesano de Apostolado Seglar que ha presidido el arzobispo de Sevilla. Para monseñor Saiz Meneses, el encuentro “ha sido un auténtico regalo, al compartir vida y esperanza desde la riqueza y complementariedad de carismas, al servicio de una única misión, la que el Señor nos encomienda”. El encuentro fue moderado por el delegado diocesano de Apostolado Seglar, Enrique Belloso, que resaltó la importancia de acoger e impulsar el Plan Pastoral Diocesano en las acciones, actividades y proyectos de todas las realidades laicales de nuestra Archidiócesis, en colaboración con las parroquias y otras iniciativas pastorales diocesanas. Una amplia representación de los responsables de movimientos, asociaciones e instituciones eclesiales participaron en este encuentro del laicado asociado sevillano. El Arzobispo de Sevilla indicó la necesidad de que el Plan Pastoral Diocesano ‘Duc in altum’ sea concretado, en sus objetivos y acciones, en todas las realidades pastorales de la Archidiócesis, que ayude a construir la comunión y propiciar la corresponsabilidad de todos los bautizados para anuncia a Jesucristo. Indicó también que “el primer anuncio se da dentro del ministerio de la Palabra. Así, el kerigma nos anuncia que Cristo ha resucitado y es salvación para nosotros. Es difícil catequizar sin primer anuncio, sin un encuentro con Jesús. El bautismo nos ofrece una doble vocación a la santidad y a la misión, a dar la vida en la misión que nos toque. Es Jesús quien nos elige”, subrayó. Los jóvenes, una prioridad Se refirió especialmente a la misión evangelizadora entre los jóvenes, subrayando el importante papel de la pastoral juvenil y la pastoral universitaria, y la necesidad de que nuestras acciones tengan continuidad, que una vez realizado el primer anuncio acompañemos a los jóvenes, que viven en un mundo complejo y líquido, un tiempo difícil. Respecto al papel de los empresarios católicos indicó que “la mayor obra de caridad que pueden realizar es crear empleo y hacer que los jóvenes tengan futuro”. También resaltó la importancia de la llamada universal a la santidad, “que nos lo tenemos que creer”. A los jóvenes, indica, hay que “ayudarlos para que pasen de lo emotivo al compromiso, y busquen ideales de altura, sustentados en una fe cimentada en la razón y una buena formación”. El primer anuncio en nuestras familias tendría que ser la transmisión de la fe a nuestros hijos, tarea en la que hay que tener paciencia y perseverancia. “Hacer Sínodo es hacer evangelización” Luis Manuel Romero, director de la Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, fue el principal ponente del encuentro. Romero planteó el primer anuncio como escucha que se convierte en acogida. En primer lugar, hizo memoria de dónde venimos, haciendo referencia a los cuatro itinerarios apuntados en el Congreso Nacional de Laicos de 2020: el primer anuncio, el acompañamiento, la formación y la presencia en la vida pública. Respecto al primer anunció apuntó que “es una prioridad pastoral para conseguir la meta de la evangelización”. Recordó Evangelii Nuntiandi de San Pablo VI, que nos dice que “la Iglesia existe para evangelizar”. Y al papa Francisco, cuando se hace eco del Concilio Vaticano II y plantea una “Iglesia en salida”, una “Iglesia sinodal”, indicando que “hacer Sínodo es hacer evangelización”. “Francisco, a los jesuitas franceses les recordó cuál es la vocación de la Iglesia, que no son lo números, es evangelizar. El problema no es que seamos muchos o pocos es que evangelicemos. Pero sin comunión no hay evangelización, sin trabajar juntos, sin sentirnos Pueblo de Dios misionero no hay evangelización”, indicó. Seguidamente subrayó que “vivimos en un cambio de época, un contexto que está cambiando, donde la secularización y el pluralismo nos tienen que llevar a la confianza en Dios, donde el primer anuncio es el eslabón perdido de la evangelización. El primer anuncio nos invita a estar en el mundo para anunciar el Evangelio con un estilo de vida y con lenguajes adecuados; con nuestra palabra y nuestro testimonio, no como una estrategia de comunicación. El primer anuncio llega a los otros cuando lo sentimos en nuestra vida, narramos la fe. No es marketing. Es el encuentro con una persona, como recordaba Benedicto XVI”. “Sin esta conversión no es posible la evangelización” El ponente afirmó que “en la evangelización, lo primero es la conversión personal, y sin esta conversión no es posible la evangelización”, aunque apuntó que también la conversión comunitaria y de las estructuras son importantes. Para ello, se necesita que seamos “evangelizadores con esperanza”. Indicó también que “por el bautismo toda la Iglesia está llamada a evangelizar, la corresponsabilidad como bautizados nos lleva a la misión. Todos en la Iglesia, pastores, religiosos y laicos, hemos de evangelizar”. Apunto la conveniencia de tener cuidado con “el clericalismo -bilateral- de pastores y laicos, y huir del autoritarismo, así como de que el sacerdote se confunda con los laicos”. Afirmó que “los sacerdotes no pueden decidir sobre todo” y recordó una frase reciente del papa Francisco: “los laicos clericalizados son una peste”. Respecto a ámbitos específicos de primer anunció subrayó que las familias y los jóvenes son dos ámbitos esenciales donde actuar, y que “la renovación eclesial pasa por que el kerigma se encarne en nuestras estructuras y sus expresiones, en la música, el arte, nuevas realidades. Este sueño de evangelizar –añadió- deber ser compartido por toda la Iglesia”. El primer anuncio en la práctica En la segunda parte del Encuentro cinco responsables de organizaciones laicales plantearon diversos aspectos del primer anuncio en clave de diálogo. Casimiro Galán, presidente diocesano de Cursillos de Cristiandad, afirmó que “parece que cuando evangelizamos salimos a empatar el partido y hemos de salir a ganar el partido; la gente necesita encontrarse con Dios, tenemos que ser más testigos que maestros”. Mercedes Vidal, coordinadora diocesana de la Renovación Carismática, propuso “cinco…

Congreso Pastores y Fieles Laicos llamados a caminar juntos

Del 16 al 18 de febrero, promovido por el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, se ha celebrado en la Ciudad del Vaticano un importante Congreso titulado “Pastores y Fieles Laicos llamados a caminar juntos” sobre la corresponsabilidad entre pastores y laicos con el objetivo de sensibilizar a unos y otros sobre el sentido de responsabilidad que surge del bautismo y que nos une a todos, y sobre la necesidad de una formación adecuada para que esta corresponsabilidad sea vivida efectivamente. En él participamos 210 personas –107 laicos, 36 sacerdotes y 67 obispos– de más de 80 países de los diferentes continentes en representación de conferencias episcopales y de movimientos y asociaciones. Una auténtica experiencia de la universalidad de la Iglesia. Este Congreso ha coincidido con el tercer aniversario del Congreso de Laicos, celebrado del 14 al 16 de febrero de 2020, promovido desde la Conferencia Episcopal Española con el fin de dinamizar el laicado y de caminar corresponsablemente como Pueblo de Dios que peregrina en España hacia una auténtica Iglesia en salida. Y se ha celebrado justo una semana después de la asamblea continental europea organizada en el contexto del proceso sinodal convocada por el Santo Padre. Tener presente estas realidades no sólo permite contextualizar mejor el momento que estamos viviendo a nivel eclesial; ante todo, conduce a reforzar la sensación interior, tantas veces compartida, de que quizás todo esto no es casual, quizás es la Providencia quien nos está ayudando a comprender y tratar de poner en práctica, decididamente y en comunión, desde la complementariedad de las distintas vocaciones, lo que el Concilio Vaticano II señaló hace casi 40 años, y que vale la pena recordar:   (37)Los laicos, al igual que todos los fieles cristianos, tienen el derecho de recibir con abundancia de los sagrados Pastores los auxilios de los bienes espirituales de la Iglesia, en particular la palabra de Dios y los sacramentos. Y manifiéstenles sus necesidades y sus deseos con aquella libertad y confianza que conviene a los hijos de Dios y a los hermanos en Cristo. Conforme a la ciencia, la competencia y el prestigio que poseen, tienen la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su parecer acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia. Esto hágase, si las circunstancias lo requieren, a través de instituciones establecidas para ello por la Iglesia, y siempre en veracidad, fortaleza y prudencia, con reverencia y caridad hacia aquellos que, por razón de su sagrado ministerio, personifican a Cristo. Los laicos, como los demás fieles, siguiendo el ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió a todos los hombres el dichoso camino de la libertad de los hijos de Dios, acepten con prontitud de obediencia cristiana aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, establecen en la Iglesia en su calidad de maestros y gobernantes. Ni dejen de encomendar a Dios en la oración a sus Prelados, que vigilan cuidadosamente como quienes deben rendir cuenta por nuestras almas, a fin de que hagan esto con gozo y no con gemidos (cf. Hb 13,17). Por su parte, los sagrados Pastores reconozcan y promuevan la dignidad y responsabilidad de los laicos en la Iglesia. Recurran gustosamente a su prudente consejo, encomiéndenles con confianza cargos en servicio de la Iglesia y denles libertad y oportunidad para actuar; más aún, anímenles incluso a emprender obras por propia iniciativa. Consideren atentamente ante Cristo, con paterno amor, las iniciativas, los ruegos y los deseos provenientes de los laicos. En cuanto a la justa libertad que a todos corresponde en la sociedad civil, los Pastores la acatarán respetuosamente.   Precisamente una de las preguntas que ha resonado con fuerza, lanzada por el Cardenal Farrell, Prefecto del Dicasterio, en la ponencia inaugural es cómo resulta posible que, tanto tiempo después, estemos reflexionando aún sobre la cuestión de la corresponsabilidad y de la importancia de la comunión en la Iglesia para la evangelización del mundo. Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que nos sigue costando ser fieles a nuestra propia misión, en un contexto de secularización creciente, cada vez más absoluta, en el que es vital la conversión personal, la auténtica vida de fe, la plena coherencia entre lo que vivimos en el día a día y lo que estamos llamados a ser. Tanto las diferentes ponencias (que tocaron distintos temas, desde el magisterio de la Iglesia sobre la vocación y la espiritualidad laical, hasta las claves del ordenamiento canónico sobre la participación de los laicos en la Iglesia y en el mundo, pasando por la formación), como las experiencias que se presentaron fueron muy buenas premisas para la reflexión y evidenciaron que son muchas las iniciativas en nuestras comunidades eclesiales que tratan de dar respuesta, desde la concreta realidad, a los desafíos que nos plantea como Iglesia el mundo actual. También los encuentros espontáneos entre los participantes durante las comidas compartidas o los tiempos para el café propiciaron diálogos muy valiosos sobre cómo estamos viviendo la fe en nuestros diferentes países. En su mensaje final, el Papa Francisco –quien quiso hacerse presente y saludar personalmente a cada uno de los congresistas– nos ofrece algunas claves importantes para seguir avanzando en el camino. Partiendo de las evidentes faltas de comunión que podemos observar en nuestras comunidades eclesiales –entre clero y laicos, consagrados y resto del Pueblo de Dios, élites intelectuales y religiosidad popular y otras muchas– insiste en la necesidad de ser Pueblo de Dios unido en la misión: laicos y pastores juntos en la Iglesia; laicos y pastores juntos en el mundo. Quienes, alejados de prejuicios, lo hemos experimentado en la fase diocesana del Sínodo sobre la sinodalidad sabemos que éste es el camino. Quienes participamos en el proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos tenemos la certeza de que vivir la corresponsabilidad genera comunión y conduce a la acción evangelizadora de modo eficaz; quienes, desde nuestras Parroquias, asociaciones, movimientos, comunidades y grupos, tratamos de vivir la fe y…

Podcast para familias «Caminar juntos hacia el cielo»

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la CEE, ha publicado un podcast sobre «La santidad en las familias del mundo». Este primer capítulo está dedicado a los Santos Luis Martín y Celia Guérin (padres de Santa Teresa de Lisieux), bajo el título «Caminar juntos hacia el cielo» con una duración 15 minutos donde los protagonistas nos cuentan su vida. A continuación puedes disfrutar del podcast en diferentes plataformas, también puedes acceder a través del apartado MULTIMEDIA de la App MatrimONio.    SPOTIFY: https://open.spotify.com/episode/1ASn89HOOtQV47JlAFFvco?si=NJIzjTyPQgedLlS6bb53Fw  AMAZON MUSIC: https://music.amazon.com/podcasts/8c17add9-a211-4909-bd07-9c08e0504bf6/app-matrimonio  RSS.COM: https://rss.com/es/podcasts/matrimonio/829024/  GOOGLE PODCASTS: https://podcasts.google.com/feed/aHR0cHM6Ly9tZWRpYS5yc3MuY29tL21hdHJpbW9uaW8vZmVlZC54bWw  APPLE PODCASTS: https://podcasts.apple.com/us/podcast/app-matrimonio/id1672439840

Congreso Internacional sobre el Laicado

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida convoca, del 16 al 18 de febrero, un Congreso Internacional en el que se van a encontrar, en el Aula Nueva del Sínodo, obispos y responsables de los laicos en las conferencias episcopales de todo el mundo con el lema, “Pastores y fieles laicos llamados a caminar juntos”. Está prevista la participación de 210 personas de 74 conferencias episcopales: 107 laicos, 36 sacerdotes y 67 obispos. En representación de la Conferencia Episcopal Española participan el presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Mons. Carlos Escribano Subías; el director del secretariado de esta Comisión, Luis Manuel Romero Sánchez, y el laico de la archidiócesis de Toledo, Isaac Martín Delgado. Entre los principales ejes en torno a los cuales se va a desarrollar el diálogo, figuran la corresponsabilidad laical en la Iglesia sinodal y la formación de los fieles laicos. También se dedicará un amplio espacio a compartir experiencias. Consulta el programa 

Semana del Matrimonio 2023

La Conferencia Episcopal Española vuelve a celebrar, del 13 al 19 de febrero, la Semana del Matrimonio. Una iniciativa que se pone en marcha a través de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la vida con el objetivo de proponer la grandeza y dignidad del matrimonio cristiano y mostrar a la sociedad su belleza. La Subcomisión para la Familia presenta de nuevo la página matrimonioesmas.org que este año te descubre cómo ser un matrimonio “Forever dates” (para siempre sabe mejor), que es el lema de la campaña 2023. Además, se ofrecen a las delegaciones de Familia distintas iniciativas para organizar en las diócesis. Como apoyo, se ha editado un subsidio para la eucaristía del domingo 19 de febrero. También se puede descargar la app «MatrimONio» con actividades para crecer en la vida matrimonial. Entre ellas, un retiro para matrimonios, meditaciones diarias, diálogos conyugales de cine, vídeos con testimonios o la agenda con las iniciativas en las diócesis. La app está disponible para Android en Google Play y para app Store de Apple. En el enlace appmatrimonio.es se puede acceder y ver todas las opciones. ¿Cómo sería una cita inesperada con tu propia pareja? Una cita inesperada… con sus propias parejas. matrimonioesmas.org presenta Forever Dates, la historia de una pareja de novios y dos matrimonios que son para siempre y que tienen muy buen sabor. Porque… para un buen matrimonio son imprescindibles ingredientes que mariden. Julio y Sole son uno de los matrimonios que se encontraron en una “inesperada cita”. Tienen 27 y 28 años, llevan tres años casados y tienen dos hijos. Su amor va a toda velocidad, pero sus palabras sobre la convivencia, la familia y el compromiso para toda la vida son muy pausadas y pensadas. Soledad, de 43 años, y César, de 50 es el otro matrimonio que se presenta en esta campaña. Llevan casados 17 años y tienen tres hijos. Los une un amor fiel que, como el de todo matrimonio, no está exento de entrega, sacrificio y esfuerzo. También compartieron mesa una pareja de novios, María, de 24 años, y Javier, de 30. María y Javier iniciaron su noviazgo a distancia, pero a base de ilusión y complicidad conectaron enseguida. Su relación está hecha a prueba de kilómetros y tienen tanta juventud como ganas de llegar muy lejos. La cita acabó con una pregunta ¿os volverías a casar? En matrimonioesmas.org están las respuestas. El secreto está en los ingredientes Al entrar en esta web, también se encuentra la respuesta a otro interrogante: ¿Quieres ser un forever dater de manual? En matrimonioesmas.org se pueden descargar unas guías pensadas para todos los momentos de una pareja, para novios, para matrimonios con hijos y para matrimonios veteranos. También te da otra opción. Descargar todos los materiales para difundir este proyecto. Una cata para San Valentín o un escape room matrimonial Hablar del matrimonio con una cata de vino, algún maridaje y algo de música para acompañar las meditaciones. Esta es una de las nuevas propuestas de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la vida para organizar en las diócesis. Otra novedad que se plantea es hacer un escape room matrimonial para responder al interrogante ¿Cuál es la clave para escapar de un matrimonio normalucho? A estas novedades se suman las que se lanzaron el año pasado, oraciones multimedia para jóvenes; rutas románticas para matrimonios; y celebraciones en la catedral o en las parroquias de cada diócesis.

Asamblea Continental Europea del Sínodo

Conclusiones de la Asamblea continental europea del Sínodo que ha reunido en Praga, del 5 al 9 de febrero, a 200 delegados en representación de las distintas Conferencias Episcopales de Europa. Además de las conclusiones que se hacen públicas ahora, próximamente se conocerá el documento final definitivo. El secretario del Equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española, Luis Manuel Romero, y la presidenta del Foro de Laicos y también miembro de este equipo, Dolores García Pi, han sido los encargados de presentar en Praga la Síntesis de la Iglesia en España para esta asamblea continental. Tras esta primera fase de la Asamblea, continuaron los trabajos, del 9 al 12 de febrero, con el encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales de Europa. En esta reunión se perfilaron los desafíos y las cuestiones a desarrollar para que el camino sinodal se convierta en una práctica concreta en la Iglesia. Los obispos también han hecho pública una nota al final del encuentro. Página web oficial La CEE en la Asamblea Texto íntegro Asamblea Nota encuentro obispos Presentación de la Síntesis de la Iglesia española en Praga Texto íntrego: Hemos vivido cuatro días de escucha y diálogo a partir de las resonancias suscitadas por el Documento de Trabajo para la Etapa Continental en las Iglesias de las que venimos. Como Asamblea Continental Europea, nos damos cuenta de que hemos tenido una experiencia profundamente espiritual a través del método sinodal. Damos gracias al Espíritu que nos guió por el don recibido y aquí queremos compartirlo. Profundizamos en las intuiciones que las comunidades eclesiales de nuestro continente han adquirido a través del proceso sinodal, así como en las tensiones e interrogantes que enfrentan las Iglesias europeas [1] . Sobre todo, volvimos a sentir el dolor de las heridas que marcan nuestra historia reciente, comenzando por las que la Iglesia ha infligido a través de los abusos perpetrados por personas que estaban ejerciendo un ministerio u oficio eclesial. Hemos mencionado varias veces la violencia despiadada de la guerra de agresión que desfigura a Ucrania. Pensamos en las víctimas del terremoto que asoló Turquía y Siria. Nuestro trabajo ha sido rico y apasionante, aunque no exento de problemas y dificultades. Nos ha permitido mirar a los ojos a la Iglesia en Europa, con todos los tesoros de las dos grandes tradiciones latina y oriental que la componen. Con una conciencia que ha ido creciendo a lo largo de la Asamblea, sentimos hoy que podemos afirmar que nuestra Iglesia es hermosa, mostrando una variedad que es también nuestra riqueza. Sentimos que la amamos aún más, a pesar de las heridas que ha infligido, por las que necesita pedir perdón para poder avanzar en la reconciliación, la curación de la memoria y la acogida de los heridos. Estamos convencidos de que estos sentimientos también llenan el corazón de todas las personas que se han involucrado en el camino del Sínodo 2021-2024 desde septiembre de 2021. A lo largo de los días de Asamblea pasamos por una experiencia espiritual de que es posible encontrarse, escucharse y dialogar a partir de nuestras diferencias y más allá de los muchos obstáculos, muros y barreras que nuestra historia pone en nuestro camino. Necesitamos amar la variedad dentro de nuestra Iglesia y apoyarnos unos a otros en la estima mutua, fortalecidos por nuestra fe en el Señor y el poder de su Espíritu. Por eso queremos seguir caminando en estilo sinodal: más que una metodología, la consideramos un modo de vida de nuestra Iglesia, de discernimiento comunitario y de discernimiento de los signos de los tiempos. En concreto, queremos que esta Asamblea Continental no se quede en una experiencia aislada, sino que se convierta en una cita periódica, basada en la adopción general del método sinodal que impregne todas nuestras estructuras y procedimientos a todos los niveles. En este estilo, será posible abordar los temas en los que nuestros esfuerzos necesitan madurar e intensificarse: el acompañamiento de los heridos, el ‘protagonismo’ de los jóvenes y mujeres, el aprendizaje de las personas marginadas, etc. El estilo sinodal también nos permite abordar las tensiones desde una perspectiva misionera, sin dejarnos paralizar por el miedo, pero sacando de ellas la energía para continuar el camino. Dos en particular han surgido en nuestro trabajo. El primero favorece la unidad en la diversidad, escapando a la tentación de la uniformidad. El segundo vincula la disponibilidad para acoger como testimonio del amor incondicional del Padre por sus hijos con la valentía de anunciar la verdad del Evangelio en su totalidad: es Dios quien promete “El amor y la verdad se encontrarán” (Sal 85, 11). . Sabemos que todo esto es posible porque lo hemos experimentado durante esta Asamblea, pero más aún porque la vida de las Iglesias de las que venimos da testimonio de ello. Estamos pensando aquí en particular en el diálogo ecuménico, que ha tenido un fuerte eco en nuestro trabajo, y también en el diálogo interreligioso. Pero, sobre todo, creemos que es posible porque se trata de la gracia: construir una Iglesia cada vez más sinodal es un camino para concretar la igualdad en dignidad de todos los miembros de la Iglesia, fundada en el bautismo. Nos configura como hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo, corresponsables de la única misión de evangelización encomendada por el Señor a su Iglesia. Confiamos en que la continuación del Sínodo 2021-2024 pueda apoyarnos y acompañarnos, en particular abordando a nivel de Asamblea Sinodal algunas prioridades: profundizar la práctica, la teología y la hermenéutica de la sinodalidad. Tenemos que redescubrir algo que es antiguo, pertenece a la naturaleza de la Iglesia y es siempre nuevo. Esta es una tarea para nosotros. Estamos dando los primeros pasos de un camino que se abre a medida que lo recorremos; abordar la cuestión de una Iglesia todo ministerial, como horizonte de una reflexión sobre los carismas y ministerios (ordenados y no ordenados) y las relaciones entre ellos; explorar las formas de un ejercicio sinodal de la autoridad, es decir, el servicio de acompañar a la comunidad y salvaguardar la unidad; aclarar los criterios de discernimiento sobre el proceso sinodal y qué decisiones pertenecen a qué nivel, desde lo local hasta lo universal. tomar decisiones concretas y valientes sobre el papel de la mujer dentro de la Iglesia y sobre su mayor participación a todos los niveles, también en la toma de decisiones y en los procesos de…