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El pasado sábado 6 de noviembre se celebró la primera sesión del Congreso Diocesano de Laicos de Zamora. Según afirman en la diócesis «Las expectativas se han quedado cortas, congreso ha movilizado a más de 200 personas, procedentes de los siete arciprestazgos de la diócesis y también representando a los distintos sectores».

A las 10.00 de la mañana comenzaron a llegar los primeros participantes al Seminario San Atilano para recoger sus acreditaciones, otros las realizaban en el momento porque habían decidido participar a última hora. Algunos sacerdotes tampoco quisieron faltar y se sumaron a esta convocatoria, que tenía por objetivo iniciar un proceso en el que la vida laical vaya cogiendo fuelle para formar parte activa de la Iglesia.

Cumpliendo el horario marcado, a las 10,30 horas, comenzó la oración inicial en la iglesia de San Andrés para poner ante el Señor la jornada. Durante toda la jornada hubo personas orando por los frutos del congreso, en la capilla del Seminario y en los conventos de clausura de la diócesis.

Tras la acogida y oración, los asistentes se desplazaron hasta el teatro del Seminario donde se desarrolló parte fundamental del Congreso Diocesano. Con unas palabras de bienvenida por parte del obispo, D. Fernando Valera, y a continuación la ponencia inaugural de Celia Carnero, quien participó en el Congreso Nacional y es presidenta del Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos. Esta joven, procedente del arciprestazgo de Aliste, recordó el origen del Congreso de Laicos Pueblo de Dios en Salida que se celebró en Madrid en 2020 y al que tuvo ocasión de asistir, junto a un grupo de laicos y sacerdotes de la diócesis de Zamora. «No es fácil transmitir verbalmente las sensaciones vividas, pero creemos que participando estos dos sábados se va a comprender mejor la recarga de energía que supuso para todos nosotros vernos rodeados de tantos y tantos laicos comprometidos y de tan distintos carismas trabajando juntos», recordó Celia.

Una vez inaugurado oficialmente el Congreso, el presentador del encuentro, Juan Carlos López, dio paso al director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal, Luis Manuel Romero. El sacerdote que formó parte de la organización del Congreso Nacional recalcó la importancia de la celebración de estos encuentros en las diócesis españolas porque lo importante es el postcongreso. En este aspecto explicó que una de las claves del éxito del encuentro en Madrid fue la idea “de proceso” porque eso es lo que ha mantenido “viva” la llama del Congreso Nacional. «Hay que generar procesos. Somos hijos de la inmediatez. Confundimos lo urgente con lo importante. Sin embargo, el Papa dice que hay que invertir el tiempo en crear espacios». El hecho de que el Congreso Diocesano sea también concebido como un proceso supone que haya de tener continuidad y exista la posibilidad de seguir creciendo y construir juntos el papel de los laicos en la Iglesia.

Posteriormente, el sacerdote diocesano, Francisco García, también decano de la Facultad de Teología de la UPSA pronunció una charla sobre el Primer Anuncio. Desde su punto de vista, la Iglesia tiene grandes dificultades para realizar ese primer anuncio. Jocosamente explicó que en ese aspecto parece que a la Iglesia “le ha comido la lengua el gato”. Sin embargo, es fundamental insistir en esa tarea de la Iglesia. «Nos toca redescubrir el evangelio como evangelio, como buena noticia. Significa descubrir que tenemos a alguien que no nos suelta de la mano y tenemos que alegrarnos de eso. Se trata de decir que Dios es bueno con todos y para todos. Es bueno que todos sepan que están acompañados en lo más profundo de ser».

Tras sus palabras, llegó el turno de las intervenciones y preguntas de los asistentes. La primera parte de la jornada finalizó con la puesta en común de las conclusiones.

Tras la comida, el coordinador del evento, Juan Carlos López, recibió de nuevo en el teatro a los congresistas y presentó a la monja de clausura, Irene Guerrero, quien pronunció una ponencia sobre el acompañamiento. La carmelita descalza del convento San José de Toro recalcó que el acompañamiento «no es una relación de colegas en la que ambos se desahogan, tampoco es terapia psicológica, tampoco dirección espiritual» sino que es un modo de ser en relación.

El acompañamiento propone relaciones trasparentes, “más allá de la apariencia”. El acompañante no ha de interpretar lo que le sucede al acompañado, sino que ha de hacer preguntas interiores para que el primero descubra por sí mismo. Con el acompañamiento tenemos relaciones cada vez más solidas y le damos protagonismo al espíritu y se pretende que acompañante y acompañado se coloquen en posición de escucha de lo que dice el verdadero director: “el espíritu”.

Tras la intervención de la monja, llegó el turno de las experiencias implantadas en la diócesis de Zamora y otras españolas.

 

Experiencias

La directora de la Casa de Acogida Betania, María León, detalló el trabajo que realiza Cáritas Diocesana de Zamora con el colectivo de personas sin hogar a través de este programa de acción social. La directora del centro expuso la situación real de muchas de las personas que son atendidas “de manera integral” en Casa Betania puesto que «no sólo es necesidad económica, sino que es un acompañamiento, un proceso».

Casa Betania, además de dar cobijo a las personas que no tienen un hogar, ofrece comida y cena a personas que tienen dificultades para completar una alimentación saludable; o también el servicio de duchas para mantener el aseo diario. María León finalizó su explicación invitando a los presentes a conocer el centro de acogida de Cáritas en la calle Sor Dositea Andrés, junto a la iglesia de la Magdalena.

Por último, desde el Centro de Escucha San Camilo, su director Xabier Azcoitia, presentó el trabajo de los religiosos camilos en lo relativo a los acompañamientos en situaciones de duelo o especial dificultad.

La jornada finalizó en el colegio Sagrado Corazón de Jesús con el concierto de Luis Guitarra y la narradora, Carmen Sara.

El Congreso Diocesano de Laicos finalizará el próximo sábado, 13 de noviembre, con el mismo formato que este primer día, más información en la página web www.diocesisdezamora.es 

Puedes volver a ver la jornada aquí.

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