Mensaje con motivo de la festividad del Corpus Christi

Los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social hacen público hoy, 11 de mayo, el mensaje con motivo de la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad, que se celebrará el domingo 14 de junio, bajo el título: “Sentado a la mesa con ellos (Lc 24, 18) ” . Os ofrecemos el mensaje completo: En la solemnidad del Corpus Christi, el Señor, compadecido de nuestra enfermedad pandémica, de nuestra desesperanza y soledad, nos invita a encontrarnos con Él en el camino y a sentarnos a comer a su mesa. Espera así que, unidos a Él, nos convirtamos en testigos de la fe, forjadores de esperanza, promotores de fraternidad y constructores de solidaridad en medio de esta situación tan dolorosa que estamos atravesando. 1.- En un singular ayuno eucarístico Hemos vivido semanas sin poder participar física y plenamente de la Eucaristía. Poco a poco vamos volviendo a una cierta normalidad al poder recuperar la participación del Pueblo de Dios en la mesa del Señor. Esta participación será progresiva y estará condicionada por el cumplimiento de las condiciones de aforo y de las normas. Muchos niños no han podido celebrar aún la Primera Comunión y no podrán acompañar a Jesús sacramentado por las calles de nuestros pueblos y ciudades el día del Corpus Christi. Quera el Señor que esta situación de ayuno eucarístico haya acrecentado en nosotros el deseo de la Eucaristía y la necesidad de profundizar en su ser y significado. 2. La tentación del abandono El Evangelio según san Lucas contiene un pasaje precioso que recoge la experiencia de dos discípulos que habían abandonado la comunidad, se habían sentido engañados y abandonados por Jesús, que no había cumplido sus expectativas. Desanimados y entristecidos, caminaban esa tarde de domingo hacía la aldea de Emaús. Atrás quedaban sus ilusiones y esperanzas, marchitadas por la incomprensible muerte de su Maestro. De pronto, el sombrío discurrir de sus pensamientos se fue llenando de luz al compartir su historia con un Peregrino que les alcanzó por sorpresa. Durante aquel encuentro, el Peregrino fue disipando sus dudas y tocando su corazón. Les cautivó de tal manera que ya no les importaba su noche, sino la de aquel buen hombre que quería continuar su camino; “quédate con nosotros”, le dijeron. Sentado a la mesa con ellos, al repetir los gestos de la última cena, mientras pronunciaba la bendición, partía el pan y se los iba dando, lo reconocieron. Al momento desapareció de su vista, pero les quedó clara una cosa: Cristo resucitado les había alcanzado para compartir con ellos sus oscuridades, abrir su corazón al sentido profundo de las Escrituras, compartir la mesa, alimentar su vida espiritual, edificar la comunidad e implantar el Reino. Ahora tocaba volver a Galilea para, juntos, comenzar la misión que el Maestro les había encomendado. En nuestros días, son muchas las personas que, como los discípulos de Emaús, caminan por la vida con desánimo, sin rumbo, desengañados por malas experiencias. En ocasiones, expulsados de la convivencia social, estos hermanos viven y mueren solos ante la   indiferencia de casi todos. Algunos fueron empujados a su Emaús particular por desengaños amorosos, por fracasos personales, por creerse autosuficientes o porque, sencillamente, no encontraron sitio en una sociedad tremendamente competitiva. Esta situación de muchos hermanos y hermanas nuestros se ha visto agravada por la reciente pandemia que venimos padeciendo desde hace meses. Dios necesita de cada uno de nosotros para hacerse presente a tantos caminantes de Emaús que avanzan sin rumbo y sin ánimo. Algunos, además, no cuentan con lo necesario para llevar una vida digna pues carecen de la acogida social, de un hogar adecuado y del alimento necesario para el sustento diario. Esta pandemia no solo nos está dejando dolorosas muertes, sino que está provocando además una grave crisis económica y social. Como consecuencia de la crisis, está creciendo el número de personas que sufren física, social, psicológica y espiritualmente. Muchas ya están experimentando la noche oscura de los discípulos de Emaús al pensar que todo está perdido. Sin embargo, en medio de tanto dolor y desánimo, al igual que los discípulos de Emaús, bastantes hermanos están descubriendo la presencia misericordiosa de Dios en aquellos que el Papa Francisco ha llamado “los santos de al lado”: el personal sanitario, las fuerzas de seguridad, los capellanes de los hospitales, los vecinos… han sido como estrellas de esperanza en el oscuro camino que nos ha tocado recorrer. Hoy, más que nunca, tenemos necesidad de muchas personas que puedan ser “santos de al lado”, de los que Dios se pueda servir para hacerse presente y ofrecer esperanza a quienes caminan perdidos y desesperanzados. En medio de tanto dolor, no podemos olvidarnos de aquellos hermanos nuestros que han fallecido por la infección del virus. Oramos por ellos para que participen por toda la eternidad de la victoria del Resucitado. Encomendamos también a sus familiares y amigos para que, además de experimentar la cercanía y el calor de los más cercanos, puedan también descubrir en Jesucristo el fundamento de su esperanza y el faro que ilumine su peregrinación por este mundo hasta el reencuentro futuro. La Iglesia, la familia de los hijos de Dios, imitando a su Maestro, quiere seguir ofreciendo el sustento material a quien lo necesita, el acompañamiento a quienes se sienten solos y el alimento espiritual, que nace de la Palabra y de los Sacramentos, a todos los que tienen hambre de Dios o necesitan encontrarse con Él para descubrir el verdadero sentido de su vida. Esta es la gran obra social que la Iglesia, nacida del mismo Jesucristo, quiere seguir realizando hasta el encuentro definitivo con el Padre. 3. Eucaristía: fuente del amor, de la comunión y del servicio El día antes de culminar su entrega a Dios y a los hermanos, muriendo en la cruz, Jesús, durante la última cena con sus discípulos, quiso dejar un memorial de su obra de salvación instituyendo la Eucaristía. Durante la celebración, pide a los discípulos que renueven aquel gesto y aquellas palabras…

“Todos tenemos un ángel, especialmente en Navidad”

Bajo el sugerente lema “Todos tenemos un ángel, especialmente en Navidad”, Cáritas lanza su Campaña de Navidad 2019 con el objetivo de movilizar a las comunidades cristianas y a toda la ciudadanía a actuar ante las circunstancias de precariedad y soledad de las personas más vulnerables, y a ser capaces de despertar a ese ángel que todos llevamos dentro, que se conmueve y siente el dolor y el sufrimiento de los demás. Ángeles que se movilizan y colaboran Esta llamada a ser ángeles que se movilizan para proteger, servir, amar y defender la dignidad de los más pobres y vulnerables pretende, además, ampliar la base social de donantes de Cáritas. Para ello, la Campaña de Navidad invita a sumarse a la legión de mensajeros de solidaridad que, bien como donantes o como voluntarios, sostienen las acciones que las 70 Cáritas Diocesanas de toda España llevan a cabo para acompañar a 2,7 millones de personas desfavorecidas dentro y fuera de nuestro país. Todos esos ángeles que eligen caminar junto a quienes tienen su dignidad más maltratada han hecho posible, por ejemplo, que en el último año la Confederación Cáritas en España haya destinado 258 millones de euros de fondos procedentes de donaciones privadas a sus distintos programas sociales. Los nuevos pesebres olvidados En este tiempo de Navidad, Cáritas pone el foco en la vigencia del pasaje evangélico de la Natividad que se encarna en aquellos que siguen naciendo en pesebres olvidados en todos los rincones del mundo, de nuestras propias parroquias, de cada barrio, y de todos los pueblos y ciudades. La nuestra es una sociedad siempre necesitada de escucha, de ternura, de acompañamiento. Cada uno hemos sentido alguna vez cerca a alguien especial, que en un momento difícil o decisivo de su vida le ha hecho sentir comprendido o acompañado. Y todos hemos tenido un ángel, que nos ha ayudado a recuperar la esperanza, a disipar las incertidumbres y a permitirnos traspasar nuestros límites y fronteras. Todos llevamos dentro ese ángel que se acerca a aquellos entre los que eligió nacer Jesús en un establo de Belén: los más pobres, los descartados, los que viven en los márgenes de los caminos. Son estas personas frágiles y vulnerables, excluidas de todos los modelos sociales que han recorrido la historia, los preferidos de Dios para anunciar la salvación. Hablamos de las familias desahuciadas, las mujeres, maltratadas, las personas sin hogar, los inmigrantes que están lejos de sus países de origen, las víctimas de la trata de personas, los ancianos solos, los enfermos más débiles y dependientes, los desempleados y los trabajadores pobres, los niños desprotegidos o los jóvenes sin expectativas de futuro. Ellos y ellas nos exhortan a ser ángeles acogedores y sensibles al amor, ese ingrediente que es capaz de transformar el corazón y cambiar unos modelos de vida que los deshumanizan y los expulsan. Ángeles para revertir la «sociedad desvinculada» En un escenario social caracterizado, como alerta el VIII Informe FOESSA presentado en junio pasado, por una sociedad cada vez más desvinculada y aquejada de cierta “fatiga de la solidaridad”, la propuesta de activar ese ángel individual que llevamos dentro puede ayudar a conseguir que las personas, inmersas en un mundo que promueve el individualismo, se conviertan en una comunidad auténticamente acogedora que facilite el pleno acceso y la participación de los más vulnerables. Como ángeles individuales que salen al encuentro, a la protección y a la escucha del otro, podemos desempeñar un liderazgo social, que, aunque a pequeña escala, actúe de abajo a arriba para construir una comunidad acogedora que permita re-vincularnos. Ángeles que «comparten el camino» La llamada a ser ángeles de la Campaña de Cáritas enlaza de lleno con la propuesta que plantea el presidente de Cáritas Internationalis, cardenal Luis Antonio Tagle, en su mensaje para el Adviento para compartir el viaje con los refugiados y migrantes, esas Sagradas Familias de nuestro tiempo, que protagonizan su particular huida a Egipto en muchas regiones del mundo. “En este Adviento –escribe el cardenal—, me acuerdo también de todo lo que la Sagrada Familia tiene en común con las personas que se desplazan hoy en día. En algunos casos, alguien les dijo que dejaran sus casas, en otros se encontraron sin habitación en la posada y sin seguridad, ni protección. Otros tienen un bebé que nace lejos de casa y de la familia”. Dentro de la red mundial de Cáritas Internationalis, son millones las personas que, como recuerda Tagle, desempeñan su papel de ángeles “acogiendo y protegiendo a los migrantes y refugiados, compartiendo el viaje, caminando con los más vulnerables”. Ángeles que «miran la realidad con profundidad» Comprometerse en la acción de Cáritas significa, también, en este tiempo de Adviento, “volver a Jesús, portador de Buena Noticia para un mundo que desespera”. Nos lo recuerda Vicente Martín Muñoz, delegado episcopal de Cáritas Española, en su reflexión para este tiempo litúrgico y cuyo contenido remite directamente al objetivo de la Campaña de Navidad. Porque la invitación de Cáritas a ser ángeles “nos convoca proféticamente a saber mirar la realidad con profundidad, con ojos de fe y corazón afectado”. “Necesitamos conocer la realidad, analizarla, escucharla para comprenderla y transformarla”, señala Vicente Muñoz. “Necesitamos hacer pedagogía de la compasión transgresora, que camina de la mano de la indignación, ante el sufrimiento injusto y evitable, y pedagogía de la esperanza para aliviar la desesperanza de tantas personas que soportan el peso de su situación y acompañarles en el logro de sus derechos,”. Y es que si “todos tenemos un ángel, especialmente en Navidad”, en nuestras manos está responder a la llamada a “sembrar esperanza, ofreciendo caminos nuevos de vida, empujando e iluminando, en medio de tantas oscuridades”. Ese ángel que, en palabras del delegado de Cáritas, está tanto “en muchos gestos de personas samaritanas” como “en la capacidad de alegría, de resistencia y de solidaridad de tantos empobrecidos que luchan día a día con dignidad, y en nosotros cuando vamos descubriendo su rostro desfigurado por el dolor en el hermano, dejándonos afectar y sacando lo mejor de…

«Lo nuestro debe ser abrir puertas»

Con motivo de la Jornada Social Diocesana, la secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiró, reflexionó sobre cómo deberíamos afrontar los cristianos los retos de la desigualdad, en una ponencia titulada así: “El cristiano ante la desigualdad”. Natalia Peiró analizó la desigualdad desde la mirada de la ciencia y desde la compasión cristiana. Ante la desigualdad, la secretaria general de Cáritas Española propuso “situarnos como ciudadanos y como discípulos, porque estamos impulsados por la fe y por Jesús”. Nos animó a salir de nuestras casas para estar cerca de las zonas donde se nos necesita y desgranó entonces cómo es esa franja de la sociedad que vive en exclusión y pobreza que en España afecta a 4,1 millón de personas y en Madrid a 1 millón de personas, tal y como señala el VIII Informe de la Fundación Foessa que hemos conocido este año. “No podemos ser los únicos actores de la transformación social si no promovemos que la comunidad cristiana esté fuera de las parroquias, allá donde nos necesiten”, señaló. Natalia Peiró llamó a poner en marcha un compromiso social transformador. Como cristianos debemos apostar por un modelo de desarrollo “más humano e integral”. Un compromiso que “no debe hacerse de forma individual sino comunitaria”. También señaló que “hay una relación entre el compromiso y la justicia. Y la justicia y el servicio de la caridad, que es donde se sitúa la Doctrina Social de la Iglesia. También animó a promover la cultura del encuentro y la hospitalidad. “Lo nuestro debe ser abrir puertas y no cerrarlas” y combatir la xenofobia: “Construir una sociedad que sea capaz de curar las llagas de nuestro tiempo y comprender que hay un mundo desigual y que son esas desigualdades son las que marcan las migraciones forzadas”. Sobre el cuidado de la Casa Común, Natalia Peiró recordó la celebración en Madrid de la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU y llamó a tener un compromiso necesario porque “es imposible desvincular la degradación medioambiental de la pobreza”. Los cuatro retos La secretaria general de Cáritas Española puso sobre la mesa la necesidad de universalizar la caridad porque -dijo- “no nos puede dejar indiferente el sufrimiento”. Y en este punto, recordó la Parábola del Buen Samaritano, “en la que Jesús rompió la frontera de los cuidados”. Por último llamó a ser “testigos de la esperanza” y para ello propuso cuatro respuestas (cuatro “c”) a cuatro retos (cuatro “d”): -Ante el reto de la democracia propuso que la transformación en ciudadanía. -Al reto de la desvinculación, propuso hacerle frente con la comunión y la comunidad. -Al reto de la desigualdad animó a ponerle compasión -Y, por último, a la demografía, los cuidados.   Cáritas

La Casa para enfermos de VIH-sida celebra su 25º aniversario

Los enfermos de VIH-sida tienen casa de acogida en Salamanca: la Casa de acogida “Samuel” está celebrando su 25º aniversario.Gestionada por Cáritas diocesana de Salamanca, fue inaugurado en 1994 para dar una respuesta cercana y global a todas las personas afectadas por esta enfermedad. En ‘El Espejo’, Ana Arnés, coordinadora de la casa «Samuel», ha explicado que la situación ha cambiado mucho en estos años: «Cuando abrimos la casa, la enfermedad avanzaba rápidamente y desde Cáritas pusimos en marcha este proyecto para acompañar a estas personas a morir con dignidad». Un cuarto de siglo después, y con el cambio que desde finales de los años noventa, supusieron los nuevos tratamientos en la esperanza de vida de estas personas, el equipo de trabajadores sociales y voluntarios de la casa «Samuel» siguen acompañando a las personas enfermas VIH-sida pero como ha explicado Ana Arnés, «seguimos acompañando, pero a vivir con dignidad». Actualmente los grandes retos siguen siendo luchar contra el estigma y la discriminación. Aunque los últimos informes hablan de un repunte en la enfermedad Ana Arnés ha explicado que ellos no lo advierten. «Lo que sí notamos es que ha aumentado la media de edad en la casa y ahora nos enfrentamos al envejecimiento de estas personas». En la casa «Samuel» hay un equipo de 8 educadores sociales y 15 voluntarios, que siempre han sido seña de identidad de este proyecto. Desde el pasado mes de julio están celebrando los veinticinco años de historia con actividades diversas. Hoy, 26 de noviembre, han organizado una celebración para recordar a las personas fallecidas en el último año. COPE