Encuentro de laicos con su obispo en Cartagena

El pasado jueves 4 de febrero tuvo lugar una reunión del Obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca con los laicos del equipo diocesano y los laicos representantes de los arciprestazgos. El encuentro fue telemático que terminó con un diálogo abierto con los laicos participantes y con la propuesta de un itinerario para continuar el trabajo en este curso pastoral. Mons. Lorca Planes manifestó su alegría por volver a verse y desde el principio alentó a los participantes a vivir el Evangelio con ánimo y alegría. Recordó que la pandemia del COVID está alterando las cosas, es como los apóstoles en mitad de la tormenta del lago de Galilea, pero es necesario crecer en confianza y fe en el Señor Jesús. También han experimentado una respuesta generosa de sacerdotes, religiosos y laicos para mantener las puertas abiertas, celebrar la Eucaristía, atender a los necesitados. También les recordó que se pusieron en marcha para preparar el previo del Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida” con mucha ilusión y con más de 250 grupos funcionando por toda la Diócesis, participaron en el Congreso Nacional y ahora, después de este tiempo de parón por la pandemia, deben recobrar la ilusión y continuar la marcha para que emprenda en la Diócesis de Cartagena y sea más sinodal, tenga una participación más activa de los laicos y crezca en su estar en salida misionera. Además que vivir con espíritu de sinodalidad supone la aportación de todos para avanzar en la comunión, orar juntos, hacer silencio para escuchar a otro, corresponsabilidad, practicar el diálogo y el discernimiento para fijar los objetivos y las acciones pastorales. En este Postcongreso comienza una etapa de continuidad que debe ayudar a descubrir cuál es la misión de cada uno en la Iglesia y es un tiempo en el que deben de trabajar en los cuatro itinerarios que van a ayudar a los cristianos de la Iglesia española: Primer anuncio, Acompañamiento, Procesos formativos y  Presencia en la vida pública. Este encuentro finalizó recordando los 8 acentos que se deben cuidar por los laicos, según San Juan Pablo II: Promover siempre la dignidad de la persona. Defender la libertad de invocar el nombre del Señor. Respetar de derecho inviolable de la vida. Cuidar la familia. Hace crecer y mejorar en la práctica de la caridad. Animar a los laicos a participar en la vida pública. Trabajar por colocar a la persona como centro de la sociedad y que no sea sólo la economía o la ideología la que estén por encima. Evangelizar la cultura. Y recordando las palabras el Papa Francisco de ser una Iglesia en salida misionera, que crece en sinodalidad y en el protagonismo de los lacios, que vive un renovado Pentecostés.  

Recuerdo de D. Antonio Algora

Ante el fallecimiento de Don Antonio Hernando La noticia por más que fuese esperada, dejó a sus amigos en el estupor y el dolor.  Su aspecto siempre juvenil, su temperamento cercano y su capacidad de trabajo y de estar siempre presente y a disposición de los demás, nos inducía a todos en la consideración que la vida de Don Antonio Algora sería aún más larga. Sin embargo a sus ochenta años la Covid-19 le fue mortal. Lo enfrentó con la serenidad y la paz de quienes esperan todo del Señor y saben que en El vivimos, existimos y morimos. Detrás quedaba una vida entregada a Dios en el servicio a los demás. Desde muy joven entendió que debería consagrar su sacerdocio a los más necesitados. Estaba convencido que León XIII y sus sucesores, habían producido documentos – comenzando por la Rerum Novarum- que fundamentaban la apuesta de la Iglesia por la justicia social y especialmente por el mundo obrero. Estuvo muy cerca en el origen de las Hermandades del Trabajo y con Don Abundio. Pero su cercanía no era sólo en el mundo de las ideas, sino también con cada persona con quien trabara amistad. Cuando la Iglesia lo llamó al Episcopado, tanto en Teruel como en Ciudad Real, fue un obispo con olor a oveja y siempre por el laicado. Y desde las CEAS orientó, acompañó y ayudó la Pastoral Obrera. En las reuniones y congresos en que participaba, siempre tenía una palabra de sabiduría y aclaraba los puntos difíciles a ser resueltos. Hasta sus últimos días ejerció como sacerdote, llevando la Comunión a personas queridas que están en tratamiento médico. Su fallecimiento a todos nos ha dolido mucho. Pero sabemos que el buen Dios le habrá dado su recompensa, a quien hizo de su vida una opción de servicio a los demás. Desde la Comisión Permanente del Foro de Laicos, nos unimos al dolor de su familia, de las Diócesis de Teruel y Ciudad Real, de hermandades del Trabajo, HOAC, JOC y MTC y elevamos al Cielo nuestras plegarias por el eterno descanso del buen amigo Mons. Antonio Algora Hernando. RIP (Foro de Laicos)