Sesión de apertura del Congreso

Fotografías del Congreso: Flickr Vídeos disponibles del Congreso: Youtube Facebook.com/laicos2020 Twitter: @laicos2020 Instagram: @laicos2020 A las seis de la tarde ha comenzado la ceremonia de apertura del congreso de Laicos Pueblo de Dios en salida. La sesión ha estado presentada por la periodista María Ángeles Fernández que ha enmarcado la celebración del Congreso y con una oración compartida por todos los asistentes dirigida por Juan Fernández de la Cueva, director del Dto. de Pastoral Obrera. Además de compartir las peticiones por los frutos del Congreso se ha rezado en común la oración del Congreso de Laicos. Tras la oración, el primero en intervenir ha sido el nuncio, Mons. Bernardito Auza, quien ha saludado a los congregados y ha leído el saludo que el Papa Francisco ha dirigido a los congresistas. En su mensaje el Papa recuerda a los santos patronos de Europa Cirilo y Metodio que anunciaron el Evangelio a los pueblo eslavos. “El fruto fue ver como muchos se adherían a la fe formando una comunidad”. “Esto nos enseña – como afirma el lema del Congreso – que somos Pueblo de Dios, invitados a vivir la fe, no de forma individual ni aislada, sino en la comunidad, como pueblo amado y querido por Dios”. Además, el Papa Francisco ha señalado que “el mandato misionero es siempre actual y vuelve a nosotros con la fuerza de siempre, para hacer resonar la voz siempre nueva del Evangelio en este mundo en el que vivimos, particularmente en esta vieja Europa, en la que la Buena Noticia se ve sofocada por tantas voces de muerte y desesperación”. El Papa finalizaba sus palabras con el ánimo a cumplir a su misión: “Es la hora de ustedes, de hombres y mujeres comprometidos en el mundo de la cultura, de la política, de la industria … que con su modo de vivir sean capaces de llevar la novedad y la alegría del Evangelio allá donde estén”. “No tengan miedo de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente … esta es la Iglesia de Dios, que se arremanga para salir al encuentro del otro”. Intervención del cardenal Blázquez En nombre de la Conferencia Episcopal Española, ha intervenido su presidente, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, quien ha expresado su afecto a todos los presentes y ha agradecido el trabajo  de la C.E. de Apostolado Seglar, movimientos, asociaciones, delegados diocesanos y todos los participantes en el acto. El cardenal Blázquez ha recordado que, la invitación de la CEE es una expresión de «concordia eclesial y garantía de sinodalidad misionera». Además, ha destacado que, «el Congreso es una de las acciones más importantes proyectadas en el Plan Pastoral de la institución para los años 2016-2020». «Cuando el Evangelio es acogido por una persona vence a la negatividad, al egoísmo y a la vanidad y alegra el corazón de todas las personas. ¡Me alegro de veros alegres en este congreso y del ambiente que se percibe. Es un congreso en que nos sentimos a gusto y muy contentos representando a todos los cristianos de nuestras iglesias y diócesis para acoger la invitación del señor a ir y transmitir el Evangelio». Además, Blázquez ha resaltado que la metodología del Congreso se ha inspirado en los últimos sínodos de los obispos que han pasado de ser un acontecimiento puntual a un proceso con diversas etapas cuya cima es la asamblea sinodal. El presidente de la CEE, ha concluido con un mensaje: » Hay que avanzar en muchas cuestiones y escuchándonos mutuamente, lograremos dar pasos para una sinodalidad en nuestra Iglesia. Esto marca un nuevo estilo en nuestras diócesis y dará muchos frutos». Descargar aquí la ponencia al completo. Intervención del cardenal Carlos Osoro El cardenal Carlos Osoro ha dado la bienvenida a los asistentes al congreso y ha destacado la importancia de reforzar la dignidad de las personas:»Promovamos con fuerza la dignidad de las personas. Las diócesis de España tienen una oportunidad para, desde la diversidad, promover la vocación laical, sinodal y que ayude a crecer al Pueblo de Dios» «Es bello pensar en una Iglesia que, como Jesús, quiere salir al encuentro, invitando a todos a ser parte fundamental del proyecto de Dios. Pensemos siempre en quienes más nos necesitan», ha afirmado. Descarga aquí la ponencia al completo.  Isaac Martín, laico y miembro de la Comisión Ejecutiva del congreso Martín ha agradecido a los sacerdotes y obispos de toda España sus aportaciones en este Congreso, que según sus palabras, «han sido clave para llegar a buen puerto y generar un contenido sinodal y potente en la Iglesia».  Además, ha resaltado el papel de los laicos en todo ese proceso: «tenemos la tarea de ser vasos comunicantes entre las personas y lo que representamos. Desde la libertad y la responsabilidad, hemos abierto nuevos caminos para un Pueblo de Dios en Salida», ha comentado.  Asimismo, Martín ha destacado tres pilares básicos para llevar a cabo este proceso: ilusión, esperanza y convencimiento. “Hemos de salir ilusionados, esperanzados y convencidos”. Ilusionados con la misión que Dios nos ha confiado, esperanzados porque tenemos una papel fundamental en el mundo para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades». Por último, ha destacado “Ha sido sobrecogedor apreciar la mano de Dios en este proceso”. Descarga aquí la ponencia al completo. Cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida. Desde el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida el cardenal Kevin Farrell, ha agradecido la invitación  de formar parte de este congreso: «Me alegro por la iniciativa de la CEE de organizar estos días de encuentro y de reflexión que no se quieren limitar, sino que quiere iniciar un proceso de sensibilización y de formación para ayudar a todos los fieles bautizados», ha afirmado. Además, ha manifestado su deseo de que este Congreso abra un proceso que dé muchos frutos para España y para toda la Iglesia y ha recalcado que «la tarea de…

Ponencia inicial: «Vocación, Comunión y Misión»

 VOCACIÓN, COMUNIÓN Y MISIÓN Comunicador de la ponencia: José Luis Restán Vídeo:      Introducción: ¿por qué estamos aquí? a) El camino realizado b) Sinodalidad c) Discernimiento   Breve recorrido histórico sobre el laicado desde el Concilio Vaticano II hasta hoy 1.1 La Exhortación apostólica Christifideles laici (1988) 1.2 El laicado en el magisterio y la preocupación pastoral de los obispos españoles 1.3 Un vistazo a la situación actual del laicado en nuestro país   Aportaciones de las diócesis sobre el momento que vive el laicado en España          2.1 Luces de este momento 2.2 Dificultades y límites 2.3 Retos y desafíos para un laicado en salida misionera   Vocación laical, comunión y misión 3.1  Vocación laical 3.2  Desde la comunión y para la comunión 3.3 La participación de los laicos en la misión de la Iglesia.   Itinerarios de trabajo para este Congreso 4.1 Primer anuncio 4.2 Acompañamiento 4.3 Procesos formativos 4.4 Presencia pública   Los desafíos de un cambio de época   En salida. Un proceso que mira al futuro   Introducción: ¿por qué estamos aquí?   Bienvenidos todos a este momento de encuentro, de escucha recíproca, diálogo y discernimiento a la luz del Espíritu Santo, que es el Congreso de Laicos: “Pueblo de Dios en Salida”. No estamos aquí por casualidad ni por una ocurrencia gestada en un despacho, sino como fruto de un camino ya largo en el que todos los aquí presentes hemos participado activamente dentro de nuestras respectivas diócesis, movimientos y asociaciones. En realidad, se trata del camino de toda la Iglesia, dentro del cual el laicado ha ido tomando conciencia progresivamente de su vocación y misión.   a) El camino realizado Como sabéis, en el marco del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para los años 2016-2020, la Asamblea Plenaria de nuestros obispos, reunida en abril de 2018, decidió la convocatoria de este Congreso de Laicos y encomendó su organización a la CEAS. Desde entonces se ha desarrollado un verdadero camino sinodal en el que se han implicado todas las diócesis y numerosas asociaciones y movimientos. Esta Ponencia inicial se sitúa en la estela de ese camino emprendido con mucha esperanza y con mucho esfuerzo por todos nosotros y por las realidades eclesiales a las que pertenecemos. Y este momento inicial es propicio para expresarnos mutuamente gratitud por este encuentro de verdadera comunión, de verdadera disposición para volver a acoger la llamada del Señor que nos invita a salir al mundo, “a remar mar adentro”, para ofrecer a nuestros contemporáneos el tesoro de Cristo que responde a sus deseos y necesidades más profundos. Podríamos decir que más que “congresistas” somos “enviados”, con toda la densidad que esta palabra tiene en la gran Tradición cristiana. El Instrumento de Trabajo que ha guiado nuestros pasos es fruto de este camino compartido, de esa gran conversación que ya ha comenzado hace meses y que en este Congreso tendrá un momento central, que luego debe proyectarse en el futuro. Dicho documento recuerda el objetivo de nuestro Congreso de esta manera: “Impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena” (IL 2). Para alcanzar ese objetivo, nuestro Congreso quiere ser “una experiencia del Espíritu” (IL 5), desarrollada en un proceso sinodal, espiritual y de discernimiento (IL 6), a través de la escucha humilde y el diálogo sincero entre todos (IL 9-10). Aquí aparecen dos palabras clave para nuestro Congreso en las que conviene detenernos: sinodalidad y discernimiento.   b) Sinodalidad En su Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Alemania, del 29 de junio de 2019, el Papa entra de lleno a explicar qué significa la “sinodalidad” como nota característica de la Iglesia: “en sustancia –escribe Francisco– se trata de caminar bajo la guía del Espíritu Santo, es decir, caminar juntos y con toda la Iglesia bajo su luz, guía e irrupción para aprender a escuchar y discernir el horizonte siempre nuevo que nos quiere regalar. Porque la sinodalidad supone y requiere la irrupción del Espíritu Santo”. Francisco nos anima a caminar juntos con paciencia, unción y con la humilde y sana convicción de que nunca podremos responder contemporáneamente a todas las preguntas y problemas. La Iglesia es y será siempre peregrina en la historia, portadora de un tesoro en vasijas de barro.  También advertía el Papa, y puede ser saludable recordarlo a la hora de comenzar este Congreso, que los interrogantes que nos planteemos, así como las respuestas que demos exigen “una larga fermentación de la vida y la colaboración de todo un pueblo por años”. Eso impulsa a poner en marcha procesos que nos construyan como Pueblo de Dios más que la búsqueda de resultados inmediatos que generen consecuencias rápidas y mediáticas pero efímeras por falta de maduración o porque no responden a la vocación a la que estamos llamados. Es cierto que el Congreso que ahora comenzamos está especialmente centrado en la vocación y misión de los laicos, pero nos equivocaríamos si considerásemos esto aislado de su contexto eclesial, o sea, de las relaciones vivas entre laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, con nuestros obispos, que tejen la realidad del cuerpo eclesial. Cada uno con su perfil y carisma específico, que  reclama y necesita los de los otros miembros del Pueblo de Dios. Así lo hemos vivido en el proceso previo, en el que, en un ejercicio de corresponsabilidad, hemos trabajado conjuntamente obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos.   c) Discernimiento Francisco dedica un capítulo de la Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate (166-175) a la cuestión del discernimiento, como también le dedica el último de la Exhortación Christus vivit. Y deja claro que no basta una buena capacidad de razonar o un sentido común, se trata de “un don que hay que pedir al Espíritu Santo… y al mismo tiempo nos esforzamos por…

Eucaristía, 4 itinerarios y 80 grupos de reflexión

La jornada del sábado 15 de febrero, ha comenzado por la Eucaristía. Ha estado presidida por el secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello, y ha estado concelebrada por los obispos y sacerdotes llegados de toda España que participan en el Congreso. Mons. Argüello ha afirmado en la homilía que «el Señor nos propone vivir en comunión, salir en misión, descentrarnos de nosotros mismos. Esto solo es posible si somos sostenidos por la Gracia del Señor».  Además, ha señalado al Evangelio como eje central de todo: «el Evangelio nos muestra uno de los latidos del corazón de Cristo: la conmoción de sus entrañas al salir a los caminos y ver que los hombres y las mujeres están abatidos, como ovejas sin pastor». Mons. Argüello ha recordado las tentaciones del clericalismo y la autorreferencialidad: «el Señor nos propone vivir en comunión y salir en misión con alegría pero también con conmoción de entrañas por lo que pasa a nuestro alrededor». Por último, el secretario general de la CEE, ha concluido la Homilía diciendo: «aquí traemos las heridas del mundo para verlas con Cristo, para que el pan y el vino nos lance a patear las calles, como ayer nos invitaba el papa Francisco».   Comienzan los itinerarios Tras la celebración de la Eucaristía, los 2.000 congresistas han comenzado el “recorrido” de cada uno de los cuatro itinerarios. La primera parada han sido las charlas para presentarlos. Para ello, los participantes se han dividido en cuatro grupos de 500 personas cada uno. ITINERARIO 1: PRIMER ANUNCIO Los que han elegido el itinerario 1, Primer Anuncio, han escuchado la charla impartida por Xavier Morlans, profesor de la Facultad de Teología de Cataluña, en Barcelona. Con el término “primer anuncio”, ha señalado que “se quiere designar una realización especifica de la sacramentalidad o eficacia de la Palabra de Dios, es decir, un núcleo fundamental de la Palabra de Dios que tiene una doble función ya que es a la vez “Generador” del primer encuentro con Jesucristo y “Realimentador” de la vida con y en Cristo. De hecho este es el significado original de la palabra “Evangelio” y de la palabra “kerigma”. Proponemos alternar el término “primer anuncio” con el término “Anuncio” o “Anuncio cristiano”. ITINERARIO 2: ACOMPAÑAMIENTO Covadonga Orejas, del Equipo Ruaj, ha sido la encargada de introducir el itinerario 2, “Acompañamiento”. “La mediación de Acompañamiento -ha explicado- es indispensable hoy para crecer, vivir y convivir en inclusión y como gran familia presidida por ese Dios – Presencia misteriosa que siempre acompaña (cf. Lc 24). No podemos tomarlo como una moda, ni llamar a todo acompañamiento. El Acompañamiento existe desde siempre. En la situación actual, lo redescubrimos con mayor fuerza y necesidad”. ITINERARIO 3: PROCESOS FORMATIVOS El itinerario, “Procesos formativos”, ha sido presentado por Gabino Uríbarri Bilbao, de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y de la Comisión Teológica Internacional (Roma). El punto de partida de la exposición ha sido: “la fe es un tesoro que genera alegría”. “Hemos sido agraciados y estamos alegres. Se nos ha concedido gustar «la alegría del evangelio» (papa Francisco, Evangelii gaudium). La alegría es la palabra fetiche para la misión en el magisterio del papa Francisco”. ITINERARIO 4: VIDA PÚBLICA De la presentación del itinerario 4, “Vida pública”, se ha encargado Agustín Domingo Moratalla, catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia. Partiendo de su propia vivencia como profesor, educador, padre de familia, esposo y laico con experiencia de gestión pública y política; ha querido aprovechar para recordar que los laicos militantes y “confesadamente” católicos viven su condición en contextos marcados por una secularización compleja y una soledad “algo” dramática.  Turno de las experiencias  La segunda parada de los congresistas, sobre las 10.45 horas, ha sido para conocer las experiencias y los testimonios en torno a las 40 líneas temáticas del Congreso. Los participantes se han dividido en grupos más pequeños, de 50 personas por cada línea. Los que hacen el primer itinerario han podido elegir para las experiencias entre estos diez temas: el primer anuncio en el diálogo con personas del entorno cotidiano; propuestas específicas de primer anuncio desde ámbitos eclesiales; el primer anuncio en el contexto de la preparación pre-sacramental; el despertar religioso en las familias; el primer anuncio a jóvenes; primer anuncio en los centros educativos; el primer anuncio con motivo de las prácticas y vivencias de religiosidad popular; el primer anuncio en la atención a personas en situaciones límites; la experiencia del primer anuncio en países de misión y transmitir el Kerygma mediante el arte y nuevas disciplinas. Para el segundo itinerario se han presentado experiencias sobre los siguientes temas: el acompañamiento en procesos de iniciación cristiana; en la familia; desde los centros educativos; a jóvenes; en situaciones de sufrimiento y soledad; en situaciones de precariedad y vulnerabilidad; de personas con diversidad funcional; en el discernimiento vocacional; en diálogo con la increencia y el acompañamiento de los acompañantes. Del tercer itinerario los participantes han podido elegir entre los siguiente temas: una formación para toda la vida: itinerarios desde la infancia hasta la adultez; formación sistemática de equipos de fe-vida en los movimientos apostólicos: el Método de Encuesta, la Revisión de Vida y el Proyecto Personal de Vida Cristiana; formación de formadores; la formación en el corazón de la vida; el itinerario de Formación Cristiana para Adultos como herramienta de formación integral y permanente; la formación en Doctrina Social de la Iglesia; formación para la oración; en el seno de la familia; de los profesionales y tiempo libre y formación. En cuanto al itinerario cuatro los participantes que hayan elegido este camino, han conocido experiencias relativas a la presencia en la vida pública: el compromiso en la política y en el mundo asociativo; en el mundo del trabajo y en los sindicatos; con la familia y en la vida; con las personas en situaciones de pobreza; con las personas migrantes; con el cuidado del planeta; en la educación y ante la economía y el consumo; además de cómo crear pensamiento transformador de…

Ponencia final y eucaristía de clausura

Fotografías del Congreso: Flickr Vídeos disponibles del Congreso: Youtube Facebook.com/laicos2020 Twitter: @laicos2020 Instagram: @laicos2020 La tercera y última jornada del Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en Salida” ha estado centrada en la presentación del libro: Magisterio de la Iglesia sobre apostolado seglar. Del Vaticano II hasta nuestros días, a cargo de Luis Manuel Romero, director de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. A continuación, se ha desarrollado la exposición de las conclusiones en la ponencia final que ha corrido a cargo de Antoni Vadell, obispo auxiliar de Barcelona y Ana Medina, periodista de TRECE. La elaborada a partir de las inquietudes recogidas en las aportaciones al documento de trabajo previo de las diócesis, asociaciones y movimientos; y el texto que se ha   realizado sobre el trabajo realizado, en el que se ha dado respuesta a las tres preguntas que se plantearon al inicio del Congreso: ¿Qué actitudes hemos de convertir? ¿Qué procesos hemos de activar? ¿Qué proyectos podemos proponer? Los moderadores y los secretarios de cada grupo de trabajo han planteado de manera sintetizada esas propuestas. Las mismas fueron recibidas por miembros del equipo de contenidos que, junto al equipo de la ponencia final y los responsables de cada uno de los itinerarios, las sintetizaron y las han plasmado en esta ponencia final. A partir de esta ponencia comienza la tercera fase. Es el objetivo fundamental de lo que se quiere construir: el post-congreso. El Congreso de Laicos 2020 ha concluido con una Eucaristía presidida por el cardenal Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, retransmitida por TRECE TV. En su Homilía, La acción de gracias de la misa la ha pronunciado Pilar Rodríguez-Carretero Luna, miembro de la Comisión Organizativa del Congreso.  Por su parte, el cardenal Blázquez ha realizado la oración de envío con la que ha concluido el encuentro. Vídeo:

Itinerario 1: El primer anuncio

https://youtu.be/cP9BaTnJIXQ Itinerario 1: El primer anuncio Xavier Morlans, de la Facultad de Teología de Cataluña/ Hospital de Campaña Sta Ana, Barcelona La reintroducción del primer anuncio en la pastoral ordinaria de la Iglesia católica. Redescubrimientos y conversiones.  Con el término “primer anuncio” se quiere designar una realización  especifica de la sacramentalidad o eficacia de la Palabra de Dios, es decir, un núcleo fundamental de la Palabra de Dios que tiene una doble función: “Generador” del primer encuentro con Jesucristo y  “Realimentador” de la vida con y en Cristo. Primer redescubrimiento: el cristianismo como religión revelada 1.1.  El cristianismo como religión revelada y transmitida por hechos y palabras 1.2.  La relación sacramental de Dios y con Dios 1.3.  La sacramentalidad de la Palabra 1.4. La relación entre la sacramentalidad de la Palabra de Dios y los   sacramentos 1.5. Núcleo fundamental de la Palabra 1.5.1. El origen y la existencia de este núcleo 1.5.2. Los nombres de este núcleo Evangelio Kerigma Primer anuncio El Anuncio   Segundo redescubrimiento. Identidad y funciones del primer anuncio 2.1. Lo específico del primer anuncio en relación a otras formas del hablar cristiano como son la catequesis o la teología Carácter pro-vocativo Una llamada que pone ante el Resucitado en presente aquí y ahora El primer anuncio como contenido, acontecimiento y forma La dimensión social del primer anuncio   2.2. Las cuatro funciones del primer anuncio Puerta de entrada para acceder a la experiencia cristiana Fundamento permanentemente activador de toda la vida cristiana, Criterio para discernir y establecer la jerarquía de las verdades dogmáticas, catequéticas y morales Forma de vivir y proponer la vida cristiana   Conversiones requeridas para la reintroducción del primer anuncio en la pastoral ordinaria católica Conversión intelectual: no toda acción es consecuencia de un pensamiento Conversión teologal: el primer anuncio tiene su máxima realización y eficacia en el sacramento pero a la vez tiene una realización germinalmente eficaz fuera de la liturgia en la vida cotidiana Conversión pastoral: superar la afirmación “se evangeliza más con hechos que con palabras” y substituirla por “se empieza a evangelizar con hechos y cuando llega el momento con la Palabra”   Redescubrimiento del laicado como principal protagonista del primer anuncio en los ambientes cotidianos.             4.1. El laico como sacerdote, profeta y pastor             4.2. El primer anuncio como parte del ejercicio del profetismo laical             4.3. La mayor red de evangelizadora en el día a día: el laicado   Visión global: El primer anuncio en relación a la pastoral más urgente en este momento en las parroquias, movimientos, comunidades y asociaciones Primer anuncio e itinerarios de iniciación como propuesta permanente a los cristianos habituales Testimonio y primer anuncio hacia lejanos y alejados. Diez modalidades de primer anuncio             5.3. Oferta de itinerarios de iniciación cristiana a los que regresan o se acercan       Afirmación central Con el término “primer anuncio” se quiere designar una realización  especifica de la sacramentalidad o eficacia de la Palabra de Dios, es decir, un núcleo fundamental de la Palabra de Dios que tiene una doble función ya que  es a la vez: a) “Generador” del primer encuentro con Jesucristo y b) “Realimentador” de la vida con y en Cristo. De hecho este es el significado original de la palabra “Evangelio” y de la palabra “kerigma”. Proponemos alternar el término “primer anuncio” con el término “Anuncio” o “Anuncio cristiano”. Primer redescubrimiento: El cristianismo como religión revelada  1.1 El cristianismo como religión revelada transmitida por hechos y palabras En lo relativo al primer anuncio se manifiesta la esencia del cristianismo como religión revelada que transmite la intervención del amor salvador de Dios, desde su momento fundacional hasta el día de hoy, a través de hechos y palabras.[1] El cristianismo, en contra de lo que muchos cristianos puedan creer, no es primordialmente una visión de la realidad aunque sin duda la comportará; el cristianismo no es el esfuerzo ético por ser mejores, aunque dará pie a ello; el cristianismo no consiste en la práctica de unos rituales para ganarse el favor de Dios. El cristianismo es fundamentalmente la cooperación existencial con la intervención salvadora de Dios en la historia de la humanidad que se realiza normalmente a través del testimonio, la Palabra y los signos sacramentales confiados a un pueblo, el Pueblo santo de Dios, la Iglesia. [2] 1.2. La relación sacramental de Dios y con Dios En la pedagogía y el plan salvador de Dios su  iniciativa llega a las personas a través de mediaciones humanas que son fundamentalmente palabras y acciones. En contra de la moda actual, no existe en la revelación bíblica una experiencia directa, inmediata de Dios. Dios siempre se comunica por medio de signos, acciones o palabras que el profeta recibe y que debe trasladar al pueblo. Esta forma de actuar de Dios se llamará con el lenguaje técnico de la teología: sacramental. Un sacramento es una realidad visible o audible que hace presente el amor y la salvación de Dios. Sacramental quiere decir que produce lo que significa. [3] El primer y gran sacramento de la comunicación de Dios y con Dios es Jesucristo, Hijo de Dios en su singular humanidad. Pero para adaptarse a la condición humana, Jesucristo se comunica a la humanidad a través de un segundo gran sacramento o mediación histórica y visible que es su Pueblo santo, la Iglesia (LG 1 y  48). Este Pueblo santo siguiendo el mandato de Cristo y la inspiración del Espíritu Santo ha desplegado los siete sacramentos o signos visibles que comunican – aunque no exclusivamente – el amor salvador de Dios. Existen además los llamados sacramentales, signos que participan de la eficacia sacramental como son las bendiciones de personas, lugares  u objetos. Todo en la manera de relacionarnos con Cristo es sacramental en el sentido de que esta urdido de palabras, signos o acciones que nos hacen llegar su llamada, su amor y que posibilitan nuestra respuesta y nuestro vivir con Él al servicio de los demás. Así usando un sentido analógico hablamos del “sacramento” del hermano…

Itinerario 2: Acompañamiento

Vivir en modo acompañamiento Itinerario 2: Acompañamiento  Covadonga  Orejas. Equipo Ruaj  Introducción “En una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los detalles de la vida de los demás, impudorosamente enferma de curiosidad malsana, la Iglesia necesita de la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro, cuantas veces sea necesario. En este mundo los ministros ordenados y los demás agentes pastorales pueden hacer presente la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal. La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos – sacerdotes, religiosos y laicos- en este “arte del acompañamiento”, para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de la projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana”. (EG, 169) Todo lo que ofrecemos es fruto del estudio y reflexión compartida en nuestro Equipo Ruaj[1], a partir del estudio y la práctica del acompañamiento mismo, acompañando y siendo acompañados durante más de tres décadas, en múltiples contextos. La mediación de Acompañamiento es indispensable hoy para crecer, vivir y convivir en inclusión y como gran familia presidida por ese Dios – Presencia misteriosa que siempre acompaña (cf. Lc 24). No podemos tomarlo como una moda, ni llamar a todo acompañamiento. El Acompañamiento existe desde siempre. En la situación actual, lo redescubrimos con mayor fuerza y necesidad. Estos son los mensajes clave de nuestra exposición: La posibilidad de acompañar es para todos/as, no está reservada a unos pocos/as privilegiados. La posibilidad de acompañar está en el ADN de nuestro ser personas. El acompañamiento. hoy en día es mediación privilegiada de evangelización. Ante la crisis de mediaciones y estructuras en nuestra Iglesia, la mediación del encuentro es indispensable para conocer a Jesús y vivir la vida contando con Dios. Acompañar es ejercicio de inclusión, como no puede ser de otra manera entre aquellos que se saben hijos en el Hijo y hermanos/as en la gran familia humana.  El por qué y para qué del Acompañamiento Porque la buena relación es indispensable para crecer, vivir y convivir en inclusión y como gran familia presidida por Dios- Presencia misteriosa que siempre acompaña (Mt 28, 20) “Ser en relación” es elemento configurador de lo humano. “Somos desde los otros”. Y es, precisamente, desde la relación con los otros, desde donde aprendemos o no, a reconocer, y reconfigurar los límites propios y ajenos. Los otros son indispensables en este proceso. El respeto a la dignidad humana y la inclusión piden vivir y convivir siendo buena compañía los unos para los otros.  En nuestros contextos crecen cada vez más –con descaro o sutileza- las actitudes excluyentes.   Porque cuando contamos con el Espíritu todo puede redimensionarse en la vida (Rom 8,14-17). El posibilita una nueva manera de mirar, pensar, actuar. El Acompañamiento es Espiritual cuando reconocemos al Espíritu como verdadero Acompañante.  Desarrollar ese espacio es crecer hasta la plenitud (cf: Ef 4, 14-16). La presencia del Espíritu en nosotros/as va configurando: Un nuevo modo de mirar. Cuando confesamos que el Espíritu habita cada corazón y en el corazón de la realidad, todo se nos aparece con más respeto. Un nuevo modo de pensar. Unos a otros podemos reconocernos como “compañeros/as” equiparables (aunque diferentes) por la común dignidad que nos vincula en la Familia humana y en la Familia de fe. Una nueva manera de actuar. Cuando vivimos en modo acompañamiento, salimos al encuentro y nos “descalzamos” con actitud de respeto ante la tierra sagrada de los otros/as al compartir lo que late de alegrías y sufrimientos en el cotidiano vivir. Porque “en el ámbito del servicio a la misión evangelizadora los discípulos misioneros acompañan a los discípulos misioneros” (EG. 173) Ejercer de hijos/as en el Hijo y hermanos/as entre nosotros/as es el distintivo de una fe confesante que se compromete con la vida, abiertos a la comunicación con todos los hombres y mujeres de la gran familia universal profesen la religión que profesen. Todo esto lo vivimos en el mutuo acompañamiento cuando salimos al encuentro y nos dejamos encontrar, ofreciéndonos el testimonio de nuestras búsquedas, alegrías y dificultades.    ¿Para qué el acompañamiento espiritual hoy? “Aunque suene obvio, el acompañamiento espiritual debe llevar más y más a Dios, en quien podemos alcanzar la verdadera libertad. Algunos se creen más libres cuando caminan al margen de Dios, sin advertir que se quedan existencialmente huérfanos, desamparados, sin un hogar donde retornar siempre. Dejan de ser peregrinos y se convierten en errantes, que giran siempre en torno a sí mismos sin llegar a ninguna parte. El acompañamiento sería contraproducente si se convirtiera en una especia de terapia que fomente este encierro de las personas en su inmanencia y deje de ser una peregrinación con Cristo hacia el Padre” (EG, 170) Esta finalidad se concreta en otras que resultan profundamente útiles y necesarias en los ámbitos concretos en los que cada uno nos movemos. Resaltamos tres objetivos del acompañamiento espiritual. Para llegar al crecimiento (1Tes 5,23) La carta a Tesalonicenses recoge todo lo que nos configura como humanos. En ella, se nos invita a vivir como corresponde a auténticos creyentes en todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo. Paolo Freire nos recordaba, hace años, el impulso a crecer del que estamos dotados los humanos. La práctica asidua del acompañamiento es una mediación inigualable para detectar hacia donde se orienta esa energía nuestra, cuáles son los derroteros que tomamos ante las diversas situaciones de la vida. Acompañar en el crecimiento significa, entre otras cosas, que las personas desarrollen en lo posible, cuanto se les ha dado, que tomen decisiones lúcidas acordes con la vocación de cada uno y que las vivan con constancia y continua actitud de superación, aún en medio de las dificultades que la vida presenta. Para anunciar a Jesús como Juan Bautista (Jn1)  “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre…