La archidiócesis de Madrid aborda el Congreso de Laicos

Cuando apenas quedan tres meses para el Congreso Nacional de Laicos Pueblo de Dios en salida, programado para los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020, la diócesis repasará el trabajo preparatorio en la XX Jornada Diocesana de Apostolado Seglar. El sábado 16 de noviembre, en el Seminario Conciliar (San Buenaventura, 9 – Metro Ópera), se darán a conocer las aportaciones diocesanas y se podrá escuchar al coordinador de contenidos del Congreso de Laicos, Isaac Martín Delgado. Organizada por el Secretariado de Apostolado Seglar, de la Delegación de Laicos, Familia y Vida, la jornada también contará con la presencia del cardenal Osoro y con los testimonios de Tamara Falcó y José Luis Restán (COPE). Programa completo 09:30 horas. Acogida. 10:00 horas. Presentación. Ponencia impartida por Isaac Martín Delgado, profesor titular de Derecho Administrativo en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, director del Centro de Estudios Europeos Luis Ortega Álvarez de la Universidad de Castilla-La Mancha, y coordinador de contenidos del Congreso de Laicos. 11:00 horas. Diálogo con el ponente. 11:30 horas. Presentación de las aportaciones diocesanas al Congreso. 12:30 horas. Eucaristía presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. 14:00 horas. Comida. 16:00 horas. Testimonios. Tamara Falcó y José Luis Restán, director editorial y adjunto al presidente de COPE. 17:00 horas. Diálogo. Ruegos y preguntas. 17:30 horas. Palabras del arzobispo de Madrid. 18:00 horas. Oración final.   Archidiócesis de Madrid 

El cardenal Cañizares anima a los laicos a formar parte de la Iglesia

Más de 700 personas se reunieron este sábado 9 de noviembre en torno a la Jornada diocesana de Laicos, presidida por el Cardenal Arzobispo, Antonio Cañizares. En sus palabras de bienvenida a los congregados, el Arzobispo, animó a los jóvenes, educadores y familias a formar parte de la Iglesia porque “todos, sacerdotes, religiosos y laicos, somos necesarios para llevar a cabo la misión que nos ha encomendado el Señor”. De igual manera, el Arzobispo recordó la alegría de los primeros cristianos “de ser hermanos” porque “queremos un mundo de hermanos, con obras y palabras, y no de enemigos”. El Cardenal explicó que pertenecer a este Iglesia “nos lleva a ser comunidad de comunidades y por tanto abrirla a todos a través del anuncio del Evangelio”. También resaltó la importancia de la Eucaristía como centro de las parroquias y de las familias “porque sin Cristo nada podemos hacer”. El encuentro, impulsado por el Arzobispo de Valencia junto a la Delegación de Apostolado Seglar, a través del Consejo Diocesano de Laicos se ha celebrado en el salón de actos del Seminario de Moncada con la asistencia de los tres obispos auxiliares, monseñores Esteban Escudero, Javier Salinas y Arturo Ros. La Jornada ha abordado la participación realizada a través de 1.500 encuestas acerca de la realidad y función del laicado en la Iglesia diocesana. Esta fase diocesana es la fase preparatoria del Congreso nacional de Laicos que se celebrará en febrero de 2020 en Madrid, y que reunirá a cientos de participantes procedentes de familias, parroquias, movimientos apostólicos y de familia, asociaciones, catequistas, jóvenes y educadores. Para la preparación de la Jornada Diocesana, se ha invitado a contestar un cuestionario de nueve preguntas que ayudará a escuchar a los laicos en sus distintas realidades. Así, serán más de 1.500 respuestas recogidas a los cuestionarios propuestos. La información recabada también servirá para los trabajos preparatorios del próximo Sínodo Diocesano “en el que se hará presente una Iglesia evangelizada y evangelizadora para hacer discípulos de Cristo”, ha concluido el Cardenal Arzobispo de Valencia. Dinámica de la jornada En la jornada se han expuesto, por parte de Amparo Estellés, delegada episcopal de Apostolados Seglar, la síntesis de las 1.500 contestaciones recibidas al cuestionario en las que se ha mostrado “la comunión dentro de la Iglesia”. Tras ello, todos los participantes se han dividido por grupos de trabajo, acompañados por miembros del Consejo de Laicos y voluntarios, para abordar los cuatro grandes temas que se plantearán el Congreso Nacional de Laicos: el primer anuncio, el acompañamiento en la vivencia de la fe, los procesos de formación en la fe y la presencia en la vida pública. Tanto la Jornada Diocesana de este sábado en Moncada como el Congreso nacional en Madrid son “una oportunidad para impulsar la participación y responsabilidad de los laicos en la Iglesia y en sus ambientes de vida, favoreciendo comunidades eclesiales de puertas abiertas y un nuevo dinamismo diocesano”. Archidiócesis de Valencia

Pre-congreso de laicos en Barcelona

Los laicos catalanes se preparan para el congreso a Madrid. El pasado sábado se reunieron todos los laicos del Apostolado Seglar de Cataluña para acabar de concretar las propuestas que defenderán en Madrid los próximos 14, 15 y 16 de febrero. Un encuentro que también sirvió para reunirse y crear más hermandad. Cuestiones como los aspectos positivos para ser una Iglesia misionera o las dificultades que hay que afrontar. Así como los obstáculos que los laicos encuentran para vivir su vocación; o también determinar el horizonte hacia donde hay que caminar en el futuro, son las propuestas que los más de 200 laicos y laicas han ofrecido a los miembros de los Apostolados Seglares catalanes en un pre-congreso que les llevará directos al Congreso del Laicado 2020. Introducción de Mons. Planellas La inauguración de la jornada empezó con el arzobispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas. Primeramente, encaró las dificultades actuales ante la espiritualidad: La indiferencia progresiva, el enfriamiento espiritual, el engaño de la apariencia, la vanidad o la soberbia, son solo algunos de los problemas que el arzobispo detectó. Seguidamente, Mons. Planellas propuso a los laicos presentes las maneras para llegar a rejuvenecer esta espiritualidad. “Intensificar la intimidad con el Señor, ser próximos a las personas para que puedan ver como vivimos; paciencia y querer a Dios”. Estas son las cuatro premisas que propuso el arzobispo. Responsabilidades, derechos y deberes del laicado Así mismo, reafirmó en reiteradas ocasiones que “La actividad misionera es un deber de «todos» los miembros de la Iglesia” pidiendo más responsabilidades para los laicos para que así, dejen de estar al servicio de los sacerdotes y empiecen a tener una relevancia sustantiva en la Iglesia. Por eso, propuso tres derechos y deberes para todo el laicado. El primer derecho y deber de todo laico es “ejercer el apostolado”. En segundo lugar, el apostolado tiene el derecho de ejercer esta posición  “asociado, sea en varias comunidades o movimientos laicales”. Por último, el apostolado puede ser llamado “a unos determinados ministerios y servicios” asegura Mons. Planellas que propone desde el ministerio de la palabra, hasta la sustitución por carencia de presbíteros. Recuperar una Iglesia sinodal El arzobispo Planellas pedía a todos los laicos presentes la “necesidad de recuperar una Iglesia más «corresponsable» y  «sinodal». Así, aseguraba que “todos somos necesarios, pero hace falta un cambio de mentalidad”. También proponía que “todos los miembros de la Iglesia tienen que ser activos, cada cristiano posee su olfato para encontrar nuevos caminos que el Señor abre en la Iglesia”. Por último, diferenciaba que “no todos en la Iglesia tenemos la misma misión” sino que cada cual tiene que dar su toque con la misión que más se le adecue. Para lograrlo solo hace falta “una escucha atenta, una comunión fraternal y dejar espacio al Espíritu Santo” concluía Mons. Planellas. El laicado, la inmensa mayoría del Pueblo de Dios Mons. Sergi Gordo, obispo auxiliar de Barcelona, presidió la Eucaristia de la jornada. Durante la homilía citó las siguientes palabras del papa Francisco: “Los laicos y laicas son la inmensa mayoría del pueblo de Dios. A su servicio estamos la minoría de los ministros. A veces tenemos que recordarnos que todos nacemos laicos”. Por otra parte, el obispo explicaba que la Iglesia “es una gran familia, una comunidad de comunidades”. Añadía como todos los presentes “somos piedras vivas de fieles que construímos esta Iglesia”. Finalmente, Mons. Gordo ilustraba a los laicos con una metáfora prestada de la exhortación apostólica Christus vivit: “La Iglesia es como una canoa en la cual los viejos ayudan a mantener la dirección interpretando la posición de las estrellas, y los jóvenes reman con fuerza imaginando lo que les espera más allá” (CV 201). El Papa desea que todos subamos y rememos juntos en la misma canoa, «caminando juntos», sinodalmente. Las conclusiones del pre-congreso  en Cataluña Los laicos presentes también dijeron la suya en este pre-congreso. La gran mayoría de los laicos valoraba como aspecto positivo el aumento de la conciencia de la responsabilidad en la misión. Así como el compromiso más grande de los laicos. Por otro lado, el laicado catalán ha puesto en primer lugar como dificultad para superar dentro de la Iglesia, el papel de la mujer, seguidamente del clericalismo o la carencia de comunión entre ellos mismos. La carencia de comunidades fuertes, el laicismo, las dificultades para acoger a la diversidad, la carencia de conciencia en diferentes aspectos, la carencia de oferta formativa o no saber llegar a los jóvenes, son solo algunos de los aspectos que los laicos de Cataluña consideran un “obstáculo para la vivencia de su vocación”. Por eso, consideran que hay que potenciar más: En primer lugar, la plegaria; en segundo lugar, la formación; en tercer lugar, el acompañamiento; y así progresivamente pasando por los jóvenes, la familia, la educación, el trabajo, la política y acabando con el ocio como menor punto a potenciar. Finalmente, el Apostolado Seglar de Cataluña les pidió a todos escribir hacia qué horizonte creen que hay que caminar como comunidad laical. De aquí salieron muchas propuestas e ideas; como una Iglesia abierta o más formación con más testigos, que servirán para ir a Madrid con las manos muy llenas para hacer más grande y fuerte el laicado en todas las comunidades del territorio.   Archidiócesis de Barcelona

5 preguntas a … Cursillos de Cristiandad

1. Describe el carisma del Movimiento Cursillos de Cristiandad (MCC) El carisma del MCC se describe como un don especial del Espíritu, que conforma una mentalidad e impulsa un movimiento eclesial, que, mediante un método kerygmático propio, posibilita la vivencia y la convivencia de lo fundamental cristiano, ayuda a descubrir y realizar la propia vocación personal y promueve grupos de cristianos que fermenten de Evangelio los ambientes. Es por tanto un carisma evangelizador, de primer anuncio, para hacer llegar el amor de Dios a toda persona, especialmente a los alejados. Busca y promueve la conversión de las personas, su integración en grupos de Iglesia para vivir la fe de forma comunitaria y la transformación de los ambientes en donde esas personas y esos grupos están insertos. Promueve procesos de acompañamiento, desde la amistad y desde el testimonio de la propia vida, con una propuesta particular de experiencia de encuentro con uno mismo, con Dios y con los demás (el Cursillo) y con una proyección hacia la comunidad cristiana y hacia la responsabilidad evangélica en los ambientes. 2. ¿Cómo surge? ¿Cuál es su historia? ¿Quién o quienes lo fundaron? El MCC nació en España, concretamente en la isla de Mallorca, en la década de 1940. Surge a partir de las actividades del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Mallorca, que estaban preparando activamente una peregrinación nacional a Santiago de Compostela a celebrar en 1948. Confluyeron un grupo de personas con actitudes y criterios comunes, con una notable inquietud apostólica y una clara insatisfacción con los planteamientos pastorales vigentes. En ese grupo cabe destacar a un laico, Eduardo Bonnín; a un sacerdote, Mons. Sebastián Gayá y al propio Obispo de Mallorca, Mons. Juan Hervás. Ellos acogieron y compartieron la inspiración carismática original y desarrollaron lo que hoy podríamos llamar una nueva forma de evangelizar, especialmente a los alejados de Dios y de la Iglesia, que posteriormente recibió el nombre de «Cursillos de Cristiandad”. En el año 1949 se celebró el considerado primer Cursillo de la historia, en el Monasterio de San Honorato de Randa (Mallorca). A partir de ahí, se produjo una rápida consolidación y expansión: se fueron creando las estructuras básicas (Escuela de Dirigentes y Secretariado Diocesano), se siguieron realizando Cursillos y se fueron estableciendo los cauces de seguimiento con las llamadas Reuniones de Grupo y Ultreyas, espacios comunitarios propios del Movimiento. De Mallorca pasa a la península rápidamente, a Valencia en primer lugar, en 1953 y de ahí a toda España, implantándose en pocos años en gran cantidad de diócesis. Igualmente, de forma muy inmediata se produce también la difusión por América Latina (1953), comenzando por Colombia y llegando a multitud de países y posteriormente por países de América del Norte (1957), de Europa (1960), de Asia y Oceanía (1963). Hoy el MCC está presente en unos 50 países de todo el mundo. La implantación básica se hace a nivel diocesano, con la creación de un Secretariado Diocesano. Estos se coordinan en un Secretariado Nacional y los distintos Secretariados Nacionales se agrupan en Grupos Internacionales, que confluyen en el Organismo Mundial de Cursillo de Cristiandad. Este (OMCC) fue reconocido formalmente por el Pontifico Consejo para los Laicos de la Santa Sede, en 2004, como la estructura de coordinación, promoción y difusión de la experiencia de Cursillos de Cristiandad en todo el mundo. 3. ¿Qué aporta MCC a la acción misionera de la Iglesia? Una actuación consolidada y fructífera en el ámbito específico del kerygma, del primer anuncio, que posibilita, eficazmente, el encuentro personal con Dios a hombres y mujeres de muy diversas circunstancias y situaciones, propiciando un inicio de conversión y el comienzo de un nuevo camino de vida cristiana. Es un instrumento de renovación de la vida de personas y grupos, que tanto más eficaz resulta cuanto más y mejor integrado esté en la pastoral diocesana evangelizadora. Constituye un cauce eficaz para que personas de muy distintos entornos pastorales puedan iniciar el proceso que los lleve a la fe, al comienzo de itinerarios de formación y a la integración en una comunidad eclesial (la más apropiada a la vocación personal de cada uno). Su entorno de acción prioritario son los alejados, las personas para las cuales Dios, laIglesia, la propuesta cristiana no tiene ninguna relevancia vital. A ellos, desde la libertad y el acompañamiento, propone y posibilita realmente la primera experiencia de fe, el descubrimiento personal y existencial del amor y la amistad de Dios. Por ello, su ámbito primario es el kerygma, el primer anuncio, lo fundamental cristiano. Pero por ser precisamente lo fundamental, su propuesta también resulta relevante para cualquier persona que quiera o necesite renovar su fe, profundizar su experiencia creyente y revitalizar su compromiso eclesial. El MCC está en disposición, por tanto, de colaborar, coordinarse y complementarse con otras realidades eclesiales es ese campo del primer anuncio: con las parroquias en sus propuestas de misión, con otros movimientos y asociaciones, con las iniciativas diocesanas de evangelización… 4. ¿Cómo os estáis preparando para el próximo Congreso de Laicos de 2020? ¿Qué estáis haciendo? Fundamentalmente a nivel diocesano: los secretariados diocesanos, las Escuelas de dirigentes y los grupos propios del MCC están implicándose en las propuestas e iniciativas que desde cada diócesis se están proponiendo para todas las realidades eclesiales. Se están acogiendo las orientaciones y los materiales que se hacen llegar desde las Delegaciones de Apostolado Seglar y se está organizando la participación a través de estas y de las parroquias. Desde el Secretariado Nacional se trata de reforzar y complementar esa preparación diocesana, transmitiendo información, motivando y propiciando la implicación a nivel local. Igualmente, desde las estructuras nacionales se está colaborando con la organización del Congreso, teniendo presencia en varios Comités y grupos de trabajo. 5. ¿Qué esperas del Congreso de Laicos 2020? Concreta alguna medida… ¡Que se cumplan sus objetivos! Que sea una ocasión para crecer, para dar pasos, en las diversas dimensiones que se tienen en el horizonte: en la misión, en la sinodalidad, en la comunión, en la…

La Iglesia de Ávila, en salida

Este fin de semana la diócesis de Ávila  ha  celebrado el Congreso diocesano de Laicos, de cara a preparar el Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida”, que se celebrará los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020 en Madrid. El trabajo diocesano con los laicos tiene una especial importancia. Sumar las aportaciones que se puedan presentar desde las diócesis y movimientos va a ser vital para el desarrollo del Congreso. Los movimientos y asociaciones laicales han trabajado en las respuestas del documento-cuestionario que se envió previamente para poder realizar el “Instrumentum Laboris”, que será la base del congreso. El Congreso comenzó con la oración dirigida por Mons. José María Gil Tamayo, que animó la vocación y misión como laicos: “no me da miedo que seamos menos, mayores, que vayan pocos a la Iglesia… Me da miedo que perdamos el ardor evangélico, la esperanza… Eso sí me da miedo“. Por su parte, Carlos Martín, delegado de Apostolado Seglar,  explicó en qué consistía el encuentro, cómo serían los meses que faltan hasta el Congreso de febrero de 2020 y cuáles serían los pasos a seguir tras el mismo. Posteriormente, Jorge Mongil, del equipo de Apostolado Seglar, realizó una síntesis de las aportaciones recibidas. Tras la síntesis ha sido el turno de Dolores García Pi, presidenta del Foro de Laicos, que con un lenguaje sencillo y un audiovisual clarificador, desarrolló su ponencia, dejando muy claro a todos los congregados cuál es el objetivo del Congreso: Impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena. En su desarrollo partió del Plan pastoral de la Conferencia Episcopal española para el periodo 2016-2020. En él afirman nuestros obispos: “Somos conscientes de que en España la Iglesia está también llamada por el Señor a una conversión misionera. Las circunstancias históricas que estamos viviendo han hecho más difícil y más necesaria la claridad y la firmeza de la fe personal, la vivencia comunitaria y sacramental de nuestras convicciones religiosas” (Plan Pastoral, 10). Y, en este sentido, nos invitan a los laicos a asumir el protagonismo que nos corresponde en este proceso de renovación en virtud del mismo bautismo. Identidad y espiritualidad laical El objetivo del Congreso es impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio, de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia la vida plena. Asimismo, su programa presenta otras metas específicas para consolidar un laicado evangelizador: potenciar la caridad política como corazón de la identidad y espiritualidad laical, concienciar sobre la vocación bautismal del laicado para la misión, escuchar la llamada universal a la santidad; y contribuir de manera responsable en la transformación del mundo. Se trata, en definitiva, de transmitir una mirada de esperanza ante los desafíos que presentan las sociedades actuales, viviendo la fe cristiana con alegría y esperanza.     Diócesis de Ávila

El Papa en la catequesis: los laicos son los responsables de hacer crecer la fe

Áquila y Priscila – protagonistas de la catequesis del Papa hoy – sobresalen como como modelos de una vida conyugal comprometida al servicio de toda la comunidad cristiana y nos recuerdan que gracias a la fe y al compromiso en la evangelización de muchos laicos como ellos, el cristianismo echó raíces y ha llegado hasta nosotros. El Papa Francisco prosiguió con sus catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, reflexionando hoy sobre la estadía de Pablo en la ciudad de Corinto, en su camino del anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo por el mundo. Los hechos narran que Pablo, después de su estancia en Atenas, caracterizado por la hostilidad pero también por frutos como la conversión de Dionisio y Damaris, pasó un año y medio en Corinto, ciudad comercial y cosmopolita. Ahí encontró a Áquila y Priscila, pareja de esposos cristianos que había tenido que dejar Roma por la expulsión de los judíos decretada por el emperador Claudio. Ellos, con un corazón lleno de fe en Dios y de generosidad hacia el prójimo, le abrieron las puertas de su hogar a Pablo, testimoniando el valor cristiano de la hospitalidad. Acogieron al Evangelizador y también el anuncio que él llevaba: el Evangelio de Cristo. Persecución a los judíos está comenzando a renacer El Santo Padre quiso hacer una paréntesis antes de seguir con su catequesis, para poner en relieve una situación que se comienza a darse también en nuestros días: la de la persecución de los judíos. Recordando las brutalidades cometidas a este pueblo en el siglo pasado, constató que hoy ha «comenzado a renacer» el «hábito de perseguir a los judíos», y lanzó un llamamiento apremiante: “Hermanos y hermanas, esto no es humano ni cristiano. ¡Los judíos son nuestros hermanos! Y no deben ser perseguidos”. Descentrarse para practicar el arte cristiano de la hospitalidad Prosiguiendo luego con la catequesis, se centró en la bondad de Áquila y Priscila, quienes demostraron tener “un corazón lleno de fe en Dios y generoso con los demás». Ellos, dijo, eran poseedores de “una sensibilidad que los llevó a descentrarse para practicar el arte cristiano de la hospitalidad”. Pablo apreciaba también el trabajo que los esposos realizaban – eran tejedores de lona para tiendas de uso doméstico – , puesto que Pablo consideraba el trabajo manual, no sólo «lugar privilegiado para dar testimonio cristiano, sino también medio de subsistencia» y un modo de «no ser un peso para los demás». Hoy como ayer, familias “templo para la Eucaristía” Esta pareja cristiana abrió también su casa a la comunidad local de cristianos, convirtiéndola en una “domus ecclesiae”, es decir, lugar de escucha de la Palabra de Dios y de la celebración de la Eucaristía. El Apóstol que “tenía el corazón agradecido”, cuando más tarde escribe a los Corintios habló de la “comunidad que se reúne en su casa”, de sus “colaboradores en Cristo Jesús”, que para salvar su vida arriesgaron sus cabezas. El Papa hizo notar que esta situación se replica aún en nuestros días en algunos países donde no hay libertad religiosa, y en donde los cristianos se reúnen escondidos para rezar y celebrar la Eucaristía. Y dijo: “Aún hoy existen estas casas, estas familias que se convierten en un templo para la Eucaristía”. “¡Cuántas, cuántas familias en tiempos de persecución, arriesgan sus cabezas para mantener escondidos a los perseguidos! Este es el primer ejemplo: la acogida familiar, incluso en los malos tiempos”. Los laicos dan el humus al crecimiento de la fe De entre los numerosos colaboradores de san Pablo, Áquila y Priscila sobresalen como como modelos de una vida conyugal comprometida al servicio de toda la comunidad cristiana y nos recuerdan que gracias a la fe y al compromiso en la evangelización de muchos laicos como ellos, el cristianismo echó raíces y ha llegado hasta nosotros. Los laicos,  aseguró finalmente el Pontífice, son “responsables desde su Bautismo, de llevar adelante la fe”, puesto que, recordó citando a Benedicto XVI, «los laicos dan el humus al crecimiento de la fe». Pidamos a Dios nuestro Padre que infunda su Espíritu Santo en todas las parejas cristianas para que, a ejemplo de Áquila y Priscila, sepan abrir las puertas de su corazón a Cristo y a los hermanos, y sus hogares sean verdaderas iglesias domésticas donde se viva la comunión fraterna y se dé a Dios el culto de una vida de fe, esperanza y caridad. Recién casados, sientan su vocación En su catequesis en italiano el Papa concluyó recordando su Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, en el punto 11, en donde describe a los esposos como “verdadera escultura viviente”, y llamó a los recién casados a “sentir su vocación”: “Deben ser la verdadera escultura viviente: derramar su Espíritu sobre todos los matrimonios cristianos para que, a ejemplo de Aquila y Priscila, abran las puertas de sus corazones a Cristo y a sus hermanos y hermanas y transformen sus casas en iglesias domésticas. Una palabra bella: una casa es una iglesia doméstica, donde vivir la comunión y ofrecer el culto de la vida vivida con fe, esperanza y caridad”. (Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)   Llamamiento del Papa por Burkina Faso: diálogo y concordia Al final de la catequesis en la audiencia general, el Papa realizó un apremianto llamamiento por Burkina Faso, que la semana pasada fue golpeada por otro acto de violencia. «Dirijo un pensamiento especial al querido Burkina Faso, que desde hace algún tiempo sufre violencias recurrentes y en donde recientemente un atentado ha costado la vida a casi cien personas». Al finalizar la catequesis en la Audiencia General, el llamamiento del Papa que hace referencia al ataque a autobuses con mineros de una empresa francesa, que tuvo lugar la semana pasada. El Papa Francisco quiso dirigir su pensamiento a este país africano, uno de los más pobres del mundo, donde los grupos extremistas islámicos han comenzado a infiltrarse. Multiplicar los esfuerzos por el diálogo y la armonía Confiando al Señor a las víctimas, a los heridos, a los desplazados y a los que sufren esta…