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El Papa Francisco se ha reunido en oración con el Patriarca Ecuménico Ortodoxo Bartolomé, el arzobispo de Canterbury Justin Welby y muchos otros líderes religiosos. Alrededor de ellos, en la Plaza de San Pedro, unos tres mil jóvenes de todas las confesiones cristianas procedentes de todo el mundo para una oración ecuménica.

Esto sucedió el sábado 30 de septiembre con la vigilia de oración denominada Together, Encuentro del Pueblo de Dios, que abrirá el Sínodo de los Obispos previsto del 4 al 29 de octubre en el Vaticano. La vigilia tiene entre sus principales organizadores a la Comunidad de Taizé, con la colaboración de la Secretaría del Sínodo de los Obispos, el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Vicariato. Entre los tres mil jóvenes presentes en la Plaza de San Pedro, participaron 470 de Polonia, 400 de Francia, 320 de España, pero también de Egipto, Vietnam, Corea, Estados Unidos, así como de Italia.
La decisión de organizar una vigilia ecuménica con los jóvenes y para los jóvenes, explica la hermana Nathalie Becquart, subsecretaria de la Secretaría General del Sínodo, es consecuencia del desafío de este Sínodo, que «es aprender a caminar juntos, a la escucha del Espíritu, para llegar a ser una Iglesia más sinodal, con el fin de anunciar el Evangelio en el mundo de hoy».
La importancia de la dimensión ecuménica se subrayó desde el principio. “El documento preparatorio del Sínodo –recuerda Sor Nathalie– proponía el diálogo con las demás confesiones cristianas como uno de los diez temas a explorar durante la fase de consulta local.
Entonces, los cardenales Mario Grech, prosecretario general del Sínodo, y Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, subrayaron en una carta conjunta que «el diálogo entre cristianos de distintas confesiones, unidos por un mismo bautismo, ocupa un lugar especial en el camino sinodal, porque la sinodalidad, como el ecumenismo, es un proceso de caminar juntos».
Como también ha dicho el Papa Francisco en varias ocasiones, «no puede haber sinodalidad sin ecumenismo y no hay ecumenismo sin sinodalidad».
El arzobispo de Canterbury dijo de Together que «no debemos subestimar el impacto que podemos tener como cristianos en el resto del mundo, porque es un impacto dado por el Espíritu Santo. Como signo visible de unidad, esta vigilia ecuménica de oración es una oportunidad para que todos nos unamos e inspiremos el cambio. Espero que Together sea una experiencia inspiradora para todos los que asistan».
La secretaria general de la Federación Luterana Mundial, la reverenda Anne Burghardt, a quien se espera en la plaza de San Pedro el sábado, declaró en una entrevista que iniciativas como Together «que reúnen a jóvenes de todo el mundo para dialogar, son sencillamente maravillosas a la hora de promover la unidad de los cristianos».
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