Encuentro del Foro de Laicos para “traer el Sínodo a la vida diaria”

Responsables y representantes de unas 30 realidades eclesiales, así como laicos de diversas parroquias, participaron la tarde del 5 de octubre en un encuentro online convocado por el Foro de Laicos, en comunión con la asamblea sinodal que tiene lugar en Roma.  La reunión comenzó con unas palabras de la presidenta del Foro, Dolores García Pi que, tras dar la bienvenida a los participantes, destacó que este encuentro nace de una inquietud por “traer el Sínodo a la vida diaria”. A continuación, se emitió el saludo del obispo de Tortosa y encargado de acompañar al Foro de Laicos, monseñor Sergi Gordo Rodríguez, que animó a los asistentes a sostener al Sínodo con la oración, según el deseo del papa Francisco, que ha advertido que “sin oración, no habrá Sínodo”. El obispo explicó la necesidad de orar para que así “nos sintamos todos unidos en el Señor, escuchándonos entre nosotros y escuchando así también al Espíritu Santo”, que nos “impulsa a ser esa Iglesia en salida, misionera, tal como la ha soñado el Señor”. Tras un tiempo de oración comunitaria, y en consonancia con la experiencia sinodal que la Iglesia está viviendo estos días, los participantes se dividieron en grupos para tratar diversas cuestiones relacionadas con una de las prioridades del proceso: “Una comunión que se irradia”. El ejercicio de la caridad, la búsqueda de la justicia, la defensa de la dignidad de todas las personas y el cuidado de la casa común, la relación con el mundo y cómo comunicar el Evangelio… fueron algunos de los temas tratados en este ejercicio de escucha y diálogo. Una vez finalizado el trabajo de los grupos, el sacerdote Luis Manuel Romero Sánchez, director del secretariado de la Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Vida y consiliario del Foro de Laicos, intervino desde Roma, donde se encuentra participando en la asamblea sinodal. Tras agradecer al Foro de Laicos la organización de este encuentro, Romero explicó su vivencia de estos días y algunos aspectos del funcionamiento del Sínodo. Además, Luis Manuel Romero afirmó que “toda la Iglesia está en estado de Sínodo” y explicó que la sinodalidad “no es una cosa teórica sino, sobre todo, es un modo de ser y de trabajar en la Iglesia; de ahí la importancia de que la pongamos en práctica”. El sacerdote destacó la novedad que supone la participación de laicos y laicas en este Sínodo y también que haya habido un retiro espiritual previo, para descubrir que la asamblea sinodal no es un parlamento, sino “un encuentro en el que el Espíritu Santo es el protagonista, no nosotros”. “No se trata de venir aquí a trabajar unos temas, sino tratar de descubrir a dónde nos lleva el Espíritu Santo”, dijo Luis Manuel Romero, que también explicó que, para lograr esa escucha, ha mostrado su riqueza el método de la conversación en el Espíritu. Antes de concluir, el consiliario del Foro de Laicos afirmó que en la asamblea sinodal “se percibe mucha ilusión, mucho entusiasmo, mucha esperanza”.  

Eucaristía de apertura del Sínodo

La Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos ha comenzado hoy con la celebración de la eucaristía, en la memoria litúrgica de san Francisco de Asís. El Papa Francisco ha presidido la eucaristía en la Plaza de San Pedro. Ha contado con la presencia de los nuevos cardenales creados en el consistorio del sábado 30 de septiembre, junto a los miembros del colegio cardenalicio presentes en Roma y todos los participantes en esta asamblea, la decimosexta de carácter ordinario que se organiza en el Vaticano desde que fuera creado por Pablo VI en 1965, siguiendo la propuesta del concilio Vaticano II de dar continuidad a la asamblea mediante reuniones periódicas de los obispos en representación del mundo entero. El Papa ha recalcado durante la Eucaristía que “La principal tarea del Sínodo es volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia. Una Iglesia unida y fraterna, que escucha y dialoga, que bendice y anima” (aquí la homilía completa).

Together, Encuentro del Pueblo de Dios

El Papa Francisco se ha reunido en oración con el Patriarca Ecuménico Ortodoxo Bartolomé, el arzobispo de Canterbury Justin Welby y muchos otros líderes religiosos. Alrededor de ellos, en la Plaza de San Pedro, unos tres mil jóvenes de todas las confesiones cristianas procedentes de todo el mundo para una oración ecuménica. Esto sucedió el sábado 30 de septiembre con la vigilia de oración denominada Together, Encuentro del Pueblo de Dios, que abrirá el Sínodo de los Obispos previsto del 4 al 29 de octubre en el Vaticano. La vigilia tiene entre sus principales organizadores a la Comunidad de Taizé, con la colaboración de la Secretaría del Sínodo de los Obispos, el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Vicariato. Entre los tres mil jóvenes presentes en la Plaza de San Pedro, participaron 470 de Polonia, 400 de Francia, 320 de España, pero también de Egipto, Vietnam, Corea, Estados Unidos, así como de Italia. La decisión de organizar una vigilia ecuménica con los jóvenes y para los jóvenes, explica la hermana Nathalie Becquart, subsecretaria de la Secretaría General del Sínodo, es consecuencia del desafío de este Sínodo, que «es aprender a caminar juntos, a la escucha del Espíritu, para llegar a ser una Iglesia más sinodal, con el fin de anunciar el Evangelio en el mundo de hoy». La importancia de la dimensión ecuménica se subrayó desde el principio. «El documento preparatorio del Sínodo –recuerda Sor Nathalie– proponía el diálogo con las demás confesiones cristianas como uno de los diez temas a explorar durante la fase de consulta local. Entonces, los cardenales Mario Grech, prosecretario general del Sínodo, y Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, subrayaron en una carta conjunta que «el diálogo entre cristianos de distintas confesiones, unidos por un mismo bautismo, ocupa un lugar especial en el camino sinodal, porque la sinodalidad, como el ecumenismo, es un proceso de caminar juntos». Como también ha dicho el Papa Francisco en varias ocasiones, «no puede haber sinodalidad sin ecumenismo y no hay ecumenismo sin sinodalidad». El arzobispo de Canterbury dijo de Together que «no debemos subestimar el impacto que podemos tener como cristianos en el resto del mundo, porque es un impacto dado por el Espíritu Santo. Como signo visible de unidad, esta vigilia ecuménica de oración es una oportunidad para que todos nos unamos e inspiremos el cambio. Espero que Together sea una experiencia inspiradora para todos los que asistan». La secretaria general de la Federación Luterana Mundial, la reverenda Anne Burghardt, a quien se espera en la plaza de San Pedro el sábado, declaró en una entrevista que iniciativas como Together «que reúnen a jóvenes de todo el mundo para dialogar, son sencillamente maravillosas a la hora de promover la unidad de los cristianos». Fuente: El Debate

Jornada de formación en Tortosa

En el marco de las Jornadas de Formación Permanente, organizadas por la delegación diocesana del clero de Tortosa, el pasado martes 26 de septiembre por la mañana, se tuvieron dos sesiones dedicadas al Sínodo con la participación de Dolores García Pi, presidenta del Foro de Laicos y miembro del equipo sinodal de la C.E.E. Además de los sacerdotes tortosinos y de Mons. Sergi Gordo, nuevo obispo de esta diócesis, estaban presentes los miembros del equipo sinodal diocesano. “La sinodalidad, un camino sin vuelta atrás” fue el lema elegido que sirvió de hilo conductor a las ponencias, donde se pudo compartir el fruto del camino sinodal en el que hemos aprendido que el estilo de ser Iglesia pasa por “caminar juntos”. Dos ideas se subrayaron de la experiencia del proceso sinodal, ideas muy interrelacionadas entre sí: la Iglesia en clave de comunión, familia de hijos de Dios y el Pueblo de Dios que camina en un tiempo y lugar concreto. Las reflexiones aportadas se entrelazaron con textos de los diferentes documentos del proceso a distintos niveles: en la diócesis, en la conferencia episcopal, durante la etapa continental y, por último, el Instumentum laboris que servirá de marco a los trabajos de la XVIª Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebra del 4 al 29 de este mes de octubre. Desde el reconocimiento de la dignidad común de los bautizados se invitó a los presentes a preguntarse cómo son las relaciones dentro de la comunidad eclesial y si valoramos la vocación del otro como un don para todos. Se subrayaron rasgos característicos de una Iglesia sinodal como la escucha respetuosa y agradecida, la cercanía a todos, la humildad y el perdón, la acogida de la diversidad y la corresponsabilidad, siempre con la certeza de que estamos en un camino que es, ante todo, espiritual y de ahí la importancia de la oración, los Sacramentos y la Palabra. En un segundo momento se abordó el carácter misionero de la sinodalidad, que nos lleva a amar y servir la sociedad en la que estamos injertados, leyendo los signos de la presencia de Dios en ella. En este sentido, fueron significativos tres binomios que subrayan cuanto la sinodalidad puede ser y es un método de evangelización: inclusión-periferia, participación-corresponsabilidad y descentralización-interculturalidad. En distintos momentos de la mañana hubo momentos de diálogo y de rico intercambio fraterno, sobretodo en base a la síntesis diocesana y su puesta en marcha en aquellas instancias que le son competentes.

Documento conclusivo de la Asamblea continental europea del Sínodo

La editorial EDICE, sello editorial de la Conferencia Episcopal Española, ha publicado la traducción en español del Documento Final del Sínodo 2021-2024 de la Asamblea continental europea, que se celebró en Praga, del 5 al 12 de febrero de 2023. La traducción del texto, que originalmente se encontraba solo en italiano e inglés, tiene como finalidad que este Documento se trabaje en los diferentes grupos sinodales de la Iglesia en España. Resumen del documento final El dossier que ofrece la editorial EDICE recoge, además, los diversos documentos finales de la Asamblea Continental Europea que tuvo lugar en Praga: las consideraciones finales, que constituyen una especie de resumen ejecutivo del Documento final, que es más extenso; así como las enmiendas al documento recogidas por escrito tras el intercambio asambleario. También incluye la Nota final de los obispos, aprobada en la sesión final del Encuentro de los Presidentes de las Conferencias Episcopales, el 11 de febrero de 2023. Todos los documentos, junto con el resto de material  relativo a la Asamblea Continental Europea, están disponibles en la página web del Sínodo y en la web del CCEE. Descarga el documento final en español aquí

Asamblea Continental Europea del Sínodo

Conclusiones de la Asamblea continental europea del Sínodo que ha reunido en Praga, del 5 al 9 de febrero, a 200 delegados en representación de las distintas Conferencias Episcopales de Europa. Además de las conclusiones que se hacen públicas ahora, próximamente se conocerá el documento final definitivo. El secretario del Equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española, Luis Manuel Romero, y la presidenta del Foro de Laicos y también miembro de este equipo, Dolores García Pi, han sido los encargados de presentar en Praga la Síntesis de la Iglesia en España para esta asamblea continental. Tras esta primera fase de la Asamblea, continuaron los trabajos, del 9 al 12 de febrero, con el encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales de Europa. En esta reunión se perfilaron los desafíos y las cuestiones a desarrollar para que el camino sinodal se convierta en una práctica concreta en la Iglesia. Los obispos también han hecho pública una nota al final del encuentro. Página web oficial La CEE en la Asamblea Texto íntegro Asamblea Nota encuentro obispos Presentación de la Síntesis de la Iglesia española en Praga Texto íntrego: Hemos vivido cuatro días de escucha y diálogo a partir de las resonancias suscitadas por el Documento de Trabajo para la Etapa Continental en las Iglesias de las que venimos. Como Asamblea Continental Europea, nos damos cuenta de que hemos tenido una experiencia profundamente espiritual a través del método sinodal. Damos gracias al Espíritu que nos guió por el don recibido y aquí queremos compartirlo. Profundizamos en las intuiciones que las comunidades eclesiales de nuestro continente han adquirido a través del proceso sinodal, así como en las tensiones e interrogantes que enfrentan las Iglesias europeas [1] . Sobre todo, volvimos a sentir el dolor de las heridas que marcan nuestra historia reciente, comenzando por las que la Iglesia ha infligido a través de los abusos perpetrados por personas que estaban ejerciendo un ministerio u oficio eclesial. Hemos mencionado varias veces la violencia despiadada de la guerra de agresión que desfigura a Ucrania. Pensamos en las víctimas del terremoto que asoló Turquía y Siria. Nuestro trabajo ha sido rico y apasionante, aunque no exento de problemas y dificultades. Nos ha permitido mirar a los ojos a la Iglesia en Europa, con todos los tesoros de las dos grandes tradiciones latina y oriental que la componen. Con una conciencia que ha ido creciendo a lo largo de la Asamblea, sentimos hoy que podemos afirmar que nuestra Iglesia es hermosa, mostrando una variedad que es también nuestra riqueza. Sentimos que la amamos aún más, a pesar de las heridas que ha infligido, por las que necesita pedir perdón para poder avanzar en la reconciliación, la curación de la memoria y la acogida de los heridos. Estamos convencidos de que estos sentimientos también llenan el corazón de todas las personas que se han involucrado en el camino del Sínodo 2021-2024 desde septiembre de 2021. A lo largo de los días de Asamblea pasamos por una experiencia espiritual de que es posible encontrarse, escucharse y dialogar a partir de nuestras diferencias y más allá de los muchos obstáculos, muros y barreras que nuestra historia pone en nuestro camino. Necesitamos amar la variedad dentro de nuestra Iglesia y apoyarnos unos a otros en la estima mutua, fortalecidos por nuestra fe en el Señor y el poder de su Espíritu. Por eso queremos seguir caminando en estilo sinodal: más que una metodología, la consideramos un modo de vida de nuestra Iglesia, de discernimiento comunitario y de discernimiento de los signos de los tiempos. En concreto, queremos que esta Asamblea Continental no se quede en una experiencia aislada, sino que se convierta en una cita periódica, basada en la adopción general del método sinodal que impregne todas nuestras estructuras y procedimientos a todos los niveles. En este estilo, será posible abordar los temas en los que nuestros esfuerzos necesitan madurar e intensificarse: el acompañamiento de los heridos, el ‘protagonismo’ de los jóvenes y mujeres, el aprendizaje de las personas marginadas, etc. El estilo sinodal también nos permite abordar las tensiones desde una perspectiva misionera, sin dejarnos paralizar por el miedo, pero sacando de ellas la energía para continuar el camino. Dos en particular han surgido en nuestro trabajo. El primero favorece la unidad en la diversidad, escapando a la tentación de la uniformidad. El segundo vincula la disponibilidad para acoger como testimonio del amor incondicional del Padre por sus hijos con la valentía de anunciar la verdad del Evangelio en su totalidad: es Dios quien promete “El amor y la verdad se encontrarán” (Sal 85, 11). . Sabemos que todo esto es posible porque lo hemos experimentado durante esta Asamblea, pero más aún porque la vida de las Iglesias de las que venimos da testimonio de ello. Estamos pensando aquí en particular en el diálogo ecuménico, que ha tenido un fuerte eco en nuestro trabajo, y también en el diálogo interreligioso. Pero, sobre todo, creemos que es posible porque se trata de la gracia: construir una Iglesia cada vez más sinodal es un camino para concretar la igualdad en dignidad de todos los miembros de la Iglesia, fundada en el bautismo. Nos configura como hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo, corresponsables de la única misión de evangelización encomendada por el Señor a su Iglesia. Confiamos en que la continuación del Sínodo 2021-2024 pueda apoyarnos y acompañarnos, en particular abordando a nivel de Asamblea Sinodal algunas prioridades: profundizar la práctica, la teología y la hermenéutica de la sinodalidad. Tenemos que redescubrir algo que es antiguo, pertenece a la naturaleza de la Iglesia y es siempre nuevo. Esta es una tarea para nosotros. Estamos dando los primeros pasos de un camino que se abre a medida que lo recorremos; abordar la cuestión de una Iglesia todo ministerial, como horizonte de una reflexión sobre los carismas y ministerios (ordenados y no ordenados) y las relaciones entre ellos; explorar las formas de un ejercicio sinodal de la autoridad, es decir, el servicio de acompañar a la comunidad y salvaguardar la unidad; aclarar los criterios de discernimiento sobre el proceso sinodal y qué decisiones pertenecen a qué nivel, desde lo local hasta lo universal. tomar decisiones concretas y valientes sobre el papel de la mujer dentro de la Iglesia y sobre su mayor participación a todos los niveles, también en la toma de decisiones y en los procesos de…